ANA ARANDA es una autora novel afincada en Finlandia. Originaria de Vigo, España, la escritura es su refugio desde pequeña. Se licenció en Traducción e Interpretación, aunque la vida la llevó al mundo de los negocios y en la actualidad trabaja en una empresa de alta tecnología. Tras muchos años sin escribir, ha retomado su pasión y le gustaría compartir su mundo interior con otras personas.
La Caja
Me revuelvo, resisto, resucito.
Rememoro, reconsidero el plano del ayer. El que nunca estuvo.
Puedo hacerlo diferente.
No me puede usted meter en una caja, no señor.
Algún día estaré viendo esto desde arriba riéndome de los leones.
Reencuentro con retraso.
De calcinado a recompuesto. Opuesto.
Venero ese veneno. Referente remilgado.
Corpulento obtuso, obtuvo, reseso y mantecoso.
El asco también es una sensación, no una cualquiera.
Revuelvo y rectifico. Revivo, reengancho.
Remo… remo…
Dos
La noche de dos lunas. El alma de dos noches.
Siniestro el despertar de un azul más azul.
Reconociendo el estruendo de un millar de estrellas.
Allí estabas, naufragando sin poder ir más allá.
Recuerdo tu luz, recuerdo el instante en el que recapacitabas y cambiabas de parecer.
El mayor logro jamás esperado.
Allí estaba, ante tu ser, ignorado por miles de años.
Una vez marchitado, resurgiendo.
Más fuerte y más indómito.
La Rueda
Baila, me decía. Y yo sólo quería jugar.
Que te conozco bien, que la alegría tuya es tan falsa como el hambre.
Aguardiente sin compromiso.
Recuerdo a medias nuestros paseos en el castro.
Recuerdo sin querer mi procesión a tu casa los domingos.
Un nudo en el estómago.
De pena, de impotencia, de querer no saber, no mirar.
Lo que pretendía ser la cura se convirtió en infierno.
La rueda que gira, te envuelve y te maneja.