HÉCTOR ANTONIO LEAL CUEVAS (HACHE), México, 1990. Médicx familiar de profesión, poetx por afición y gusto por las palabras, lectorx ávido desde adolescente, personaje no binarix que le encanta descubrir nuevas formas de emplear el lenguaje y construir universos que todxs puedan habitar para salir de la realidad tan caótica que nos tocó vivir. Brujx milenarix en sus tiempos libres. Un texto suyo ha sido publicado en por ERRR prints. Instagram: hek2990
LUNA EN PISCIS
El cielo alineado
dibujó un mapa propio
que se insertó en mi ser cósmico en
el cuerpo celeste del que reniego.
Luna desbordante
que me ha hecho
absorber todo de todos.
Esfera luminosa en signo acuático
que como líquido salitroso
se desliza por mis mejillas
llega a mis comisuras labiales
que pruebo con la punta de la lengua
para sentirme vivo, y
en color azul.
El astro nocturno
en signo mutable
que debería ayudarme con la fijeza
de mi sol y ascendente, pero
se encuentra atrapada
entre cuatro paredes
expresándose en la nostalgia.
Cuerpo celeste que brilla
en la oscuridad de mi alma
en un signo sensible
nace como un individuo
muy susceptible a la magia, y
al drama.
Compañera terrestre
en signo joviano
que me hace huir de los problemas, y
no me da tregua
quiere siempre esquivar la guerra
pero me da fortaleza para aún
creer en la humanidad. Naucalpan, México. Octubre, 2025.
FANTASMAGORÍA
Los noctámbulos me observan
como una aparición
en medio de la calle
a la hora de la bruja,
cuando los conjuros se vuelven realidad,
ven un ente en vestido
corte libre, impolutamente
blanco.
Ellxs esperan ser trasladadxs,
miro la fila de espera
embriagadx por dos
cervezas y un cocktail un tanto caro.
No saben que este espectro
se divirtió como nunca y
ni el cuatro o el parado de
manos puede hacer,
por más de los cero coma ocho gramos
de alcohol en el torrente
hirviente
de mi cuerpo
a punto de estallar
por el ardor de mi centro
que dejó encandiladx un chicx
y hubiera querido ser su bastión
resguardarlo con mi cuerpo
sediento y famélico
desde hace más de seiscientos días
en los que no he evocado con quien
compartir mi calor nebuloso,
pronto creo
que él es el indicado pero
mi mala interpretación
juega conmigo otra vez y
el fantasma es
él,
dejándome en solitario después
de haber mostrado
un poco de atención.
Después del suceso disfruto
lo que queda de la madrugada, bailo,
veo, deseo,
hasta que es momento de migrar
a mi sitio,
decido poner marcha a pie
por quince minutos y
es cuando hago mi aparición,
por la calle de Monterrey,
solo me falta plañir para
convertirme en la leyenda
pero observo lo cotidianidad
de la que me había olvidado:
El madrugar para movilizarme
a la escuela,
al trabajo o
después de la putería.
Y ellxs, lxs transeúntes nocturnxs,
no se espantan,
porque solo soy yo: un
ser real, aunque mi alma
se desvanezca al pasar de ellos.
Ciudad de México,
marzo 2026
CANASTA DE BARBAULT
para L
Esta es otra misiva
una más sobre el montículo
de documentos sin enviar.
Mi lenguaje es críptico
por la costumbre de estar
detrás de un velo humeante.
Las formas directas no son mi sello
me gusta embellecer
cada línea que escribo sobre
hojas iridiscentes.
Las ocasiones que te contemplo,
entre cantos y olor a imprenta,
se convierten
en un placer infinito mejor que cuando
mis papilas saborean el helado de pistache,
la sensación gélida,
deliciosa, su cremosidad
entre el paladar y mi lengua
que erizan mis nervios,
y erectan cada folículo de mi nuca.
Dos momentos eternos
se clarifican a través de mis sinapsis
vienen una y otra vez desde los recuerdos
cuando el destino decidió encontrarnos
sobre el cruce de calles icónicas
esa estampa no es al azar
y te privé de mi saludo
me intimidó tu mirada
tus ojos almendrados tras cristales puros,
tu nariz con el pendiente que se columpia en ella
y tu dermis,
esa dermis pálida
con figuras en tinta cósmica
que me petrifican.
Mi mente necesita respuesta a esos eventos,
me quiere dar explicaciones mágicas:
un destino
pura coincidencia
un amor verdadero.
Llevas por nombre
el del rey sol de siglos pasados,
del científico que previno la rabia
de un actor con nariz peculiar,
todos ellos franceses, y, además
es el nombre con que decidieron llamar
a mi único hermano.
Dejar plasmadas estas líneas
es complicado
por mi brazo derecho recorre un escalofrío
que llega a mis pómulos y se generan lágrimas
por la vulnerabilidad
que resulta expresar mis sentimientos.
Mi piel se cubre de humedad y
siento que estoy vivo
me diluyo en un océano trepidante,
me falta el aire,
el ahogo hace estragos en mi pecho,
Mi sensibilidad es otorgada por nacer un día lunes
bajo una luna creciente en el doceavo signo
donde todo el zodiaco converge
por ello la complicación
y alto grado de emotividad.
A fines de julio
la luna llena en oposición
al león solar pide que cambie
de dirección y le permita
a cada poro de mi piel expresarse
en la que siempre
florecen rosas espinosas encarnadas.
Una herencia, una herida
la huella dejada por antepasados,
está en mí cambiar el sendero
emitir sonidos guturales no son opción
la claridad de las palabras son la realidad.
El salitre se seca alrededor de mis narinas
no lo borro,
la piel absorbe la nostalgia.
El miedo a precipitarme sin fondo
y la cobardía por experimentar caída libre
endurecen mis cuerdas vocales.
La falsa experiencia me cuida
ante la posibilidad del autoengaño,
pero el sol conjunto a Júpiter
y la luna acompañada de Plutón
me exigen la metamorfosis
por eso, no sólo escribí este poema
también lo voy a enunciar
como lo estoy haciendo ahora
porque la ternura siempre es una posibilidad.
Así liberaré el sofoco
por callar la sensación imantada
que me provoca tu cuerpo
del que en dos ocasiones
recibí abrazos
y así dejaste
su huella grabada en mí.
CDMX, julio 2026.