240. Año 10 | 2.ª Ed. Quincenal Nov. 2025 | MARTÍN GRINBERG FAIGÓN – Lisboa es mi tercer ojo

MARTÍN GRINBERG FAIGÓN nace el 9 de octubre de 1990 en Vallcarca, Barcelona. Graduado en Estudios Literarios, da talleres de poesía y percusión, además de dedicarse a la enseñanza secundaria. Aire a tiempo (Stonberg, 2023), su cuarto libro de poemas, es el primero en verse publicado. Ha publicado, además, en diversas revistas, entre ellas: La Otra – Revista de poesía, Alga – Revista de Literatura, Calycanto o La Metxa.

 

 

 

 

Lisboa es mi tercer ojo,

mi fauce de agua ––

en el páramo,

la pintura en el muro

que alguien eleva en las ruinas.

En el fondo soy

de brillo fácil,

mi arena es como la arena,

y cabe en el mundo

de una mano,

como oro.

Soy feliz con el vuelo

de una ventana

a la altura de la calle

He sentido el mar sabiendo todo,

he visto el árbol nacer del silencio,

y entre las ramas imaginé

inventar a dios.

 

Una vez sentí un rugido

dentro de un soplo

y todo eso no era nada

salvo o sorriso da palmeira.

 

Lenguaje de hocicos, de movimiento.

Creo que la quietud es oscura

y finalmente luminosa,

al revés que el aliento.

 

Creo que la gracia a veces habla

y tiene rostro, y a veces nos toca

con las manos.

Creo en los ángeles de la guarda

de este mundo.

No creo en dios nada,

(no he seguido el camino de la meditación).

Con mi perra Lucky entendí algo

más grande que todo esto, y luego

en los viajes

cuando erré por las ciudades

encontré paredes que comprendían esta historia

con las manos.

 

*

 

hoy después de pasar escoba y

limpio el suelo

maté con Mil años de poesía europea (Francisco Rico, 2009)

una pobre garrapata

sin perro

todo

por tener a mano

Mil años de poesía europea

y tomo gordo.

 

 

*

 

Todo el mundo sabe que la poesía no es triste

Lo que es tal vez es imposible

En mi ciudad es tarde para ver

No han extendido aún la primavera

Yo estuve triste muchas veces, pero mis versos fueron siempre

alegres.

 

Quiero regalarte el avión más hermoso de mi ventana.

Todos son bellos

Dejan su estela roja en la tarde

Y se pierden en las nubes para abrasar el cielo.

Los versos corren demasiado

Hay que esperarlos.

Se pierden en la alegría

para regalarte la claridad.

Como ves, hay otra estela,

Los frutos cuestan de amar:

Amanecidos desde dentro de la luz

Si hundes tu mano

hallará un caudal inmenso

y mojada vendrá sabiendo el mar.

 

Hay siempre una ternura por mecerse

Y nunca es triste un color, porque endurece junto al cielo

El pie de una mujer, el pie de un hombre,

el pie de un niño

La fuente de los impares

disputando su eternidad.

Estoy apuntando al globo

que encierra el mundo hermoso del mundo

El amor-aún-no-acontecido

Con mi flecha herida por tres bandas

Y re-afilada aún con mis cuchillos

y rellenada aún de dinamita.

La gente a veces dice: qué tristeza la poesía

Yo sé dónde va a dar

y dónde caerá.

7 Comments

  1. Es una poesía llena de sentimientos que pa te ayuda a liberar el alma, te hace adentrarte en un tiempo sin tiempo. Un espacio libre de condicionantes cotidianos.
    Gracias Martín

  2. La alegría en estos versos es la fuerza que un corazón hace por estirar una tristeza y encontrar sus colores. Qué maravilla de melodías, de viajes, de ventanas.

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