241. Año 10 | 2.ª Ed. Quincenal Nov. 2025 | MARIANELA SOTO MONCADA – Ofrenda

MARIANELA SOTO MONCADA. Poeta chilena autodidacta, nacida en Gorbea, Araucanía. Formada como Educadora Diferencial y poseedora de un genuino compromiso por la cultura y el arte, se desempeña como recepcionista en el Museo de la Solidaridad Salvador Allende, en la ciudad de Santiago. Es autora del poemario Guijarros & Perlas, obra que explora la identidad y belleza de lo cotidiano. Su poesía, de lírica íntima y lenguaje evocador, ha sido reconocida en diversas antologías internacionales y la consolida como una voz poética emergente en la literatura contemporánea.

 

 

OFRENDA

 

Asaltan de noche tus palabras

Como una letanía inconexa

En la oscuridad de tu ausencia

Tengo huérfanos los recuerdos

 

No te he pensado menos

Y aunque bien mereces mi silencio

Cada palabra es una ofrenda

Jirones, música y barahúnda

 

Ansias con insomnio

Murmullos matutinos que no saben

Si cabe todavía algún razonamiento

Y -por inútil que parezca- alguna espera

 

Estas letras son ánfora preciosa

Que abraza celosamente

Los secretos de tu piel

 

Mudo testimonio

Aseveración susurrante

Eco, espejo y mariposa

 

Asueto en tiempos de hastío

En tiempos de reclusión mi santuario

 

 

SIEMPREVIVA

 

Amor

Mucho amor

Siempre amor

Mi siempreviva

Mi cuna silvestre

Amor eterno

Inequívoco amor

Tu boca es de luna

Surte mi alma

Tu sonrisa primigenia

 

Anidan mis manos

En tu regazo

En tu cuello

Mis besos primeros

 

De ti emergen

Mis raíces imparables

Y surgen como pétalos

Mis audaces años

 

Veranos de durazno

Tardes de cereza

Relojes parpadeando

En mitad del cielo

 

La primavera contigo

Mi bella hortensia

Contigo mis cabellos

Crispados como dalias

 

Llovizna y arcoíris

Jugarreta y zalagarda

Contigo rojos cardenales

Y ligustrina acicalada

 

Tú, almácigo sagrado

Puelche y vergel

Tú, escampada de aguacero

Relámpago sin aspaviento

 

Soplo fulgurante

En mis noches sin tregua

Inviernos a tu amparo

Y en las postrimerías

De tu último otoño

Contigo el cauce

De todas mis mareas

 

 

OTOÑO COMO ENTONCES

                                           

Atraviesa el aire mi voz

Para nombrarte una vez más

Tardías sílabas penden de un hilo

De la memoria se descuelgan

Como racimos los recuerdos

En la piel guardo todavía

El suave tacto

Tu fragancia errante

Dibujando palmo a palmo

Mi trémula silueta

 

Guardo la luz del sol

Acariciando generosamente la tarde

Y el roce imperecedero

De mis brazos rodeando tu cintura

El minuto en que se estrella

En tu pecho el eco primerizo de mi suspiro

La dulzura del beso que encuentra

En otros labios su remanso

El abrazo que aquieta

En otro cuerpo su locura

 

Mientras el vuelo de un cernícalo

Se curva en el cielo

Mi voz estampa en el aire su quejido

Es otoño como entonces

Otoño de aguda brisa y arreboles

Desata el crepúsculo sus vaivenes

Y los girasoles despliegan

-Al unísono- su flamante ropaje

Complicidad de copioso verde:

Corolas de oro entre las sombras

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