259. Año 10 | 2.ª Ed. Quincenal Dic. 2025 | VICKY ROCÍO MOSCOTE ALMAZO – Poema a mi viejo

VICKY ROCÍO MOSCOTE ALMAZO, es escritora y compositora colombiana radicada en Madrid.  Autora de las novelas Viejas rencillas y El hombre que no creía en el amor, y más de cien canciones, algunas en Youtube.  Escribe desde la profundidad emocional y la conciencia humana. Sus obras exploran el amor, la memoria y los silencios que transforman la vida.

 

 

 

POEMA A MI VIEJO

 

No sabía cómo honrarte, viejo

y encontré en este poema mi verdad.

Tú, el valiente que siempre admiré,

el hombre grande que me enseñó la bondad.

Tus manos toscas marcaron mi rumbo,

forjaron sueños con pura voluntad.

 

Aún recuerdo tu risa sincera,

esa gracia que llenaba cualquier lugar.

De la pena hacías un chiste,

porque amabas a todos ver gozar.

Y hoy me duele aceptar que tu alegría

Se apagaba sin poderla salvar.

 

Tu mirada dulce me acompaña,

Como un faro que no dejo a pagar.

Te extraño, papá, no puedo esconderlo,

Mi corazón aún te quiere abrazar.

En este poema mi alma confiesa

Que sigo firme por lo que tú me enseñaste.

 

Lo más duro no fue tu despedida,

Fue verte deshacer poco a poco.

Mirar tus fuerzas rendirse en silencio,

tú cuerpo cansado sin cómo defenderse.

La impotencia nos dejó sin consuelo:

estabas ahí y no podía protegerte.

 

Qué crueldad ver tu piel aferrada

A esos huesos que supieron sostener

Todo lo que un día fuiste,

ese padre que luchó por crecer.

Cada día vimos tu sufrimiento,

y a ese instante no quiero volver.

Pero sé que en tu luz fuiste abrazado,

por mi madre, que jamás te soltó.

Entregaste tus armas en paz,

Y el dolor te dejó partir.

Estuviste rodeado de amor,

Arropado hasta el último latir.

 

En tus ojos vi un susurro de calma

Y entendí que no querías verme sufrir.

Hoy te escribo con el pecho en cenizas,

Pero lleno de orgullo hacia ti.

Porque mírame aquí mi viejo del alma:

Lo lograste papá

Lo lograste en mis hermanos

Lo lograste en mí.

 

 

POEMA NO LLEGUÉ A TIEMPO

 

Ojalá supieras,

que todavía me despierto pensando

que no alcance.

Que llegue tarde.

Que tu nombre se me caía de las manos,

mientras tu nombre se me caía de las manos,

mientras la vida te arrancaba del mundo sin pedirme permiso.

 

Nunca imaginé que el que el silencio,

podía hacer tanto ruido.

Que la habitación donde respirabas,

Iba a quedarse con dolor,

pero no contigo.

Que yo iba a caminar por la casa,

Buscándote como una niña perdida

que no entiende

porque el amor también se muere.

 

Quise decirte tantas cosas papá,

pero me dio miedo quebrarme frente a ti.

me dio miedo que supieras,

A que no estaba lista para verte partir.

Me dio miedo que te fueras,

pensando que yo era débil.

Y ahora igual soy débil,

pero sin ti.

 

A veces pienso,

que debí sujetarte la mano más fuerte,

como si mis dedos,

Pudieran detener lo inevitable.

Que debí decir tu nombre,

aunque la voz me temblara,

que debí llorar sobre tu pecho,

sin vergüenza,

sin escudos,

sin esa mentira absurda

de “todo estará bien”

 

Porque no estuvo bien.

Nada estuvo bien.

Ni tu último día,

ni mi primera noche sin ti,

ni esta culpa inútil

que se aferra a mis costillas

como si quisiera quedarse a vivir.

 

Y lo confieso:

Me rompí el día que te fuiste.

No en el instante exacto

en que cerraste los ojos,

si no en el momento,

en que entendí que ya no ibas a abrirlos.

Ese segundo partido en dos

me sigue persiguiendo.

 

Si hubiera sabido,

que esa era nuestra última oportunidad,

Habría dicho todo.

Te habría dicho que eras mi fuerza,

Mi casa,

mi refugio,

mi amor más limpio.

Te habría suplicado que no soltaras,

aunque supiera que no dependía de mí.

 

Pero no lo hice,

y ahora este poema,

es la única forma que tengo

de pedirte perdón,

por todas las veces que callé.

Escúchame, por favor,

Aunque sea tarde:

Te quiero.

Te necesito.

Y me duele, todavía me duele

no haber llegado a tiempo.

 

 

POEMA LO QUE JAMÁS TE DIJE 

 

Te fuiste en silencio,

Como si el mundo no mereciera escuchar tu último suspiro.

Y yo me quedé con las palabras atoradas en el pecho

como pájaros sin alas

que jamás aprendieron a volar.

 

Quise decirte que te quería,

pero me tembló el alma.

Quise decirte que me dolía tu ausencia,

pero aún estabas ahí

Y temía que mi tristeza te lastimara.

Quise decirte quédate un poco más,

pero la vida ya te había tomado de la mano.

 

Y hoy me descubro hablándote

desde una orilla donde no estás,

Inventándome un cielo,

para imaginar que me escuchas.

 

No sabes cuánto, pesa una despedida

cuando nunca se pronunció.

Cuánto duele un abrazo que no llegó a tiempo.

Si pudiera volver atrás,

no correría,

no callaría,

no esperaría el momento perfecto.

Te miraría los ojos y dejaría,

que mi alma hablara sin miedo.

 

Pero ya no estás y este poema es lo único,

que me permite tocarte sin tocarte, recordarte sin que duela tanto.

Ojalá donde estés puedas escuchar por fin,

lo que jamás te dije: te quiero, te quise y te querré siempre.

 

 

 

 

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