48. Año 11 | 1.ª Ed. Quincenal Mar. 2026 | OSCAR DÍAZ ANTILLANCA – La suma de los días

OSCAR DÍAZ ANTILLANCA. Poeta y escritor Mapuche, nacido en 1989. Reside en Valdivia y en la localidad de Chaihuín, Chile. Profesor de Literatura y Filosofía. Ha publicado “Luna y Danza de las Raíces” (2023), la novela “Kalfü Kimün: La leyenda del sabio azul” (2023), y el poemario “Conjuros: El pulso del agua” (2024), Medalla de Oro en los Premios ILBA 2025, en la categoría Mejor Libro de Poesía en Español. IG: @odiazantillanca

 

 

La suma de los días

 

I

 

La madera expele cuerdas aromas

notas infancias reunidas

un jirón nítido de formas

siempre vistas

nunca olvidadas.

 

La madera es recuerdo islote

afinada en altas luciérnagas

qué decir de los zorzales afables

del picaflor en canto carmesí.

 

La madera es un arpegio ciego

inocente de lumbreras rimantes,

sabe de su mundo imposible

piensa delicada, en huertos

más allá del cieno.

 

La madera es ventana musgo

riego estelar de viejo invernadero,

orquesta tallada en la amada leñera

¡Tanto tiempo! ¡Tanto tiempo!

 

 

II

 

La madera es destreza innata

prodigio de carne hueso

dedos encordados de savia nativa

circulando su líquido por los trastes floemas

transportando

inéditas

músicas,

manos urgentes de amanecida maestría.

 

La madera es bosque templado en lluvia

azota en nombre del temporal

pasa mojando la tapa armónica y el diapasón,

duele y alivia,

cada sombra,

cada pérdida.

 

La madera flota en composición azul

suministra los rastros de la frágil memoria

la roseta es un espectáculo artesano,

alza su estrella de ocho puntas.

 

La madera nombra sus fantasmas

su propios demonios queridos,

están en todos los círculos

en cada tríada

de selleta a clavijero.

 

 

III

 

La madera es ritmo campo

cultiva sus acordes desde la semilla

la cejuela es un brazo familiar

en tiempos de ausencia sonora.

 

La madera es casa y monte

montaña de otras montañas

buscando su camino ya recorrido

deseando verse una vez más en soles mayores.

 

La madera espanta las penumbras

pero también las exige

para fertilizar la canción definitiva

la que palpita más allá de la estrella solitaria.

 

La madera es vértigo del rasgueo

aventura única del presente

árbol instrumento palabra

entre madera va pariendo

la suma de los días.

 

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