LEONARDA PEREDIA, poetisa apasionada por las emociones y la intensidad. Me gusta explorar emociones como el amor, el desamor, la ansiedad, la incertidumbre y la nostalgia. Mi estilo de escritura es introspectivo y reflexivo y espero que quienes me lean puedan puedan sentirse identificados y reflexionar sobre sus propias emociones e ideas.
OVERRATED
Me dicen que soy inolvidable;
que vengo de Venus o de los anillos de Saturno,
pero de otra “Tierra” y no de esta, seguro.
Que soy de las que se deja huellas detrás,
de las que impregnan con su personalidad,
la que te muestra la vida en el ojo del huracán.
Que debo ser harina de otro costal,
que soy la excepción a la regla
y “mi palabra es mi verdad”.
“El alma gemela”, se atreven a decir,
“El paquete completo”, he oído por ahí,
“La conversación de nunca antes”,
el “Nunca me había sentido tan visto”,
“Contigo puedo ser yo mismo”
y hasta se la rayan a mi ex.
Esas y tantas cosas más
que ya ni me las quiero creer.
Y aun con todo eso,
parece que no soy suficiente
para que se quieran quedar.
Ya veo: soy el mejor viaje,
pero no la ciudad donde irse a retirar.
Y yo no lo comprendo.
¿Soy ilusa por confiar en sus palabras?
Aunque el destello en sus ojos
me diga que es verdad
y que no lo dicen por nomás.
Entonces, ¡que alguien me explique!
Porque si yo me enamoro en el viaje,
quiero quedarme a fincar.
Que si soy el concierto,
¿por qué se conforman con el boleto,
cuando podrían subirse al escenario a tocar?
Soy una excelente portada,
edición limitada, trama genial…
pero, ¿es acaso que
les decepciona el final?
¿Estoy overrated
o soy insuficiente en realidad?
HURACÁN VAINILLA
No te lo diré hoy,
no te lo diré mañana,
pero yo ya te extraño
desde aquella madrugada.
No. No lo sabrás, no lo harás
porque aquello del romance
hace ya rato que lo dejé atrás.
No tendrás ni puta idea
de la revolución que me causaste,
de los engranajes que iniciaste,
ni de las murallas que derrumbaste.
No sabrás que el sexo
ya no sabe a sexo,
que los besos
no parecen besos,
y que yo
he dejado de ser tan yo.
No sabrás que algo me pasó,
que algo dentro de mí cambió
cuando las luces se apagaron
y la mar nos abrazó.
Que un polvo vainilla,
de esos de los que me río yo,
me atrapó mientras volaba
y en tus besos me envolvió
que lo lento de tus labios
tenían impreso el ritmo saxofón,
y que las notas… tus notas
el “Mi” me robó el corazón
y tus “La” fueron mi perdición.
Que sin problema,
sin dilema,
sin apuro ni premura,
podríamos descubrir
otras miles partituras.
Que mis letras
a destiempo
ya no son un alimento,
y necesito de tu tempo
para calmar el sentimiento.
Que mis versos, no tan versos
ya solo riman con tus besos.
Que esta chica escurridiza
ya precisa tu sonrisa
para otro polv… poema* vainilla.
BUSCA PROBLEMAS
Venías con un “busca problemas” como titular,
y no se trataba de simple amarillismo,
pero me gustaba pensar
que el editor no te supo retratar,
y que yo, con mi afán por las letras,
aunque fuera una novata,
entre las líneas te podría encontrar,
que te podría desentrañar.
Sabía que tus puñetas y tus chaquetas
tenían una historia que contar.
Sabía que el desenlace
no me iba a decepcionar.
Pero las estaciones se convirtieron en años,
y mi entusiasmo se volvió rancio.
Lo que había tomado por sensacionalismo,
bueno, en eso no me voy a encapsular.
Tan solo digamos que
el oro no era oro, sino pirita.
Ahora, esto tú jamás lo sabrás,
cómo me dolió no mirar hacia atrás,
dejar de imaginar,
apagar la revolución
Y la guerra civil comenzar.
Marchitar mi admiración.
Tú no te vas a enterar.
Al enemigo no se le avisa
de cómo se le va a matar.
A los egocentristas no se les cuenta
sobre cómo las penas con pan
te ahogan cuando no hay agua para tragar,
porque claro, es algo que jamás
les ha de importar
A los Busca Problemas
no hay que leerlos con curiosidad,
no es necesario leer sus 500 páginas
para descubrir la verdad:
aventurarse en sus turbias aguas
es una completa imbecilidad.