JAVIER IGNACIO LUX (Santiago, Chile, 1998) es traductor e intérprete, director de la revista digital El Coloso, gestor cultural y autor de “El señor de las mentiras & otros relatos” (2024) y “Música para bipolares” (2025). También ha participado en diversas antologías poéticas. País de residencia: Chile. Usuario de Instagram: tragedia.griega
Morir en el silencio
Aquí un consejo:
No lo hagas
No cometas los mismos errores que yo cometí
No dejes que la parábola de las fantasías e ilusiones te consuma
No dejes que los sueños imposibles te imposibiliten de soñar
No dejes que el aire te asfixie como al pez en la red
Ya me ocurrió muchas veces:
Permití que el odio hacia mí mismo me alejara de los demás
Y sólo quedaron aquellos que realmente me amaban
Tuve suerte
Tuve más suerte de la que muchos pueden hacer gala
Y aun así sigo rompiéndome los dientes:
Noche tras noche, y día tras día, pongo la sábana
alrededor del cuello, y la aprieto, lentamente,
sin darle demasiado poder, ni importancia
¿Será que realmente estoy muriendo?
No lo hagas
Ni siquiera te atrevas a vivir de esto porque
el fracaso es inminente e inevitable,
y sólo lo soportan aquellos quienes viven para el dolor
Aquellos que desean el dolor, y lo aceptan, porque “Así es la vida”
¿Es dolor o mero orgullo?
¿Es orgullo o timidez?
Di lo que quieres decir, y haz lo que quieres hacer
Hazlo hoy, no mañana, porque el tiempo es la daga en la garganta
Si quieres decir “Te Amo…”
Si de verdad crees amar a alguien, dilo y demuéstralo,
porque son los actos los que cambian el mundo, no las palabras
No lo hagas por el resto, eso termina por arruinarlo todo,
hazlo por ti, hazlo porque la vida no siempre da segundas oportunidades
No seas como yo, por favor, no mueras en el silencio.
Aquí, allá y en todas partes
Somos dos extraños que se extrañan mutuamente, y,
sin embargo, nos conocemos más de lo que creemos,
como el Dios que probó el cálido sabor del pecado,
y cayó, sin darse cuenta, en el deseo de ser mortal
Déjame hacerte saber algo: la distancia no es más
que una excusa para pensar en ti porque eres la pluma
con la que escribo mis memorias
¡Oh, tantos recuerdos, tantos espejismos!
¿Cómo saber qué es real, y qué no?
¿Cómo volver a pensar en ti sin deslizarme
por la pasarela de las ilusiones?
Pero tú lo dijiste bien: esto es tan auténtico
como los átomos de los que estamos hechos
Regreso a tu habitación en forma de fantasma,
y siento, una vez más, el calor de tus abrazos
Y tus rodillas ancladas a mi cuello
Y tu boca que susurra nuestras fantasías
Y tu sexo colgando de la palma de mi mano
Aquí, allá y en todas partes.
El baile de los ahorcados
Quisiera bailar como bailan los ahorcados
Bailan alrededor de hermosos cerezos
Bailan sin saber que están muertos
Bailan porque es lo único que pueden hacer
Viven en sueños
En quimeras
Viven en la memoria de quienes aún recuerdan
Bailan en fiestas que nunca acaban
Bailan tango encima de las mesas
Beben el vino que llena el alma de esperanza
Y lloran en silencio porque no derraman lágrimas
Los ahorcados bailan alrededor de árboles en flor
Bailan recordando cómo fue que hicieron el nudo
Bailan intentando volver atrás en el tiempo
Como todos quienes antes lo hicieron
Bailan siguiendo la sombra de la belleza
La belleza que nunca vieron en vida
Bailan sabiendo que ya es tarde
Pero aun así bailan
Bailan.