83. Año 11 | 1.ª Ed. Quincenal May. 2026 | JAVIER IGNACIO LUX – Morir en el silencio

JAVIER IGNACIO LUX (Santiago, Chile, 1998) es traductor e intérprete, director de la revista digital El Coloso, gestor cultural y autor de “El señor de las mentiras & otros relatos” (2024) y “Música para bipolares” (2025). También ha participado en diversas antologías poéticas. País de residencia: Chile. Usuario de Instagram: tragedia.griega

 

 

Morir en el silencio

 

Aquí un consejo:

No lo hagas

No cometas los mismos errores que yo cometí

No dejes que la parábola de las fantasías e ilusiones te consuma

No dejes que los sueños imposibles te imposibiliten de soñar

No dejes que el aire te asfixie como al pez en la red

Ya me ocurrió muchas veces:

Permití que el odio hacia mí mismo me alejara de los demás

Y sólo quedaron aquellos que realmente me amaban

Tuve suerte

Tuve más suerte de la que muchos pueden hacer gala

Y aun así sigo rompiéndome los dientes:

Noche tras noche, y día tras día, pongo la sábana

alrededor del cuello, y la aprieto, lentamente,

sin darle demasiado poder, ni importancia

¿Será que realmente estoy muriendo?

 

No lo hagas

Ni siquiera te atrevas a vivir de esto porque

el fracaso es inminente e inevitable,

y sólo lo soportan aquellos quienes viven para el dolor

Aquellos que desean el dolor, y lo aceptan, porque “Así es la vida”

¿Es dolor o mero orgullo?

¿Es orgullo o timidez?

 

Di lo que quieres decir, y haz lo que quieres hacer

Hazlo hoy, no mañana, porque el tiempo es la daga en la garganta

Si quieres decir “Te Amo…”

Si de verdad crees amar a alguien, dilo y demuéstralo,

porque son los actos los que cambian el mundo, no las palabras

 

No lo hagas por el resto, eso termina por arruinarlo todo,

hazlo por ti, hazlo porque la vida no siempre da segundas oportunidades

 

No seas como yo, por favor, no mueras en el silencio.

 

 

Aquí, allá y en todas partes

 

Somos dos extraños que se extrañan mutuamente, y,

sin embargo, nos conocemos más de lo que creemos,

como el Dios que probó el cálido sabor del pecado,

y cayó, sin darse cuenta, en el deseo de ser mortal

Déjame hacerte saber algo: la distancia no es más

que una excusa para pensar en ti porque eres la pluma

con la que escribo mis memorias

¡Oh, tantos recuerdos, tantos espejismos!

¿Cómo saber qué es real, y qué no?

¿Cómo volver a pensar en ti sin deslizarme

por la pasarela de las ilusiones?

Pero tú lo dijiste bien: esto es tan auténtico

como los átomos de los que estamos hechos

Regreso a tu habitación en forma de fantasma,

y siento, una vez más, el calor de tus abrazos

Y tus rodillas ancladas a mi cuello

Y tu boca que susurra nuestras fantasías

Y tu sexo colgando de la palma de mi mano

Aquí, allá y en todas partes.

 

 

El baile de los ahorcados

 

Quisiera bailar como bailan los ahorcados

Bailan alrededor de hermosos cerezos

Bailan sin saber que están muertos

Bailan porque es lo único que pueden hacer

Viven en sueños

En quimeras

Viven en la memoria de quienes aún recuerdan

Bailan en fiestas que nunca acaban

Bailan tango encima de las mesas

Beben el vino que llena el alma de esperanza

Y lloran en silencio porque no derraman lágrimas

Los ahorcados bailan alrededor de árboles en flor

Bailan recordando cómo fue que hicieron el nudo

Bailan intentando volver atrás en el tiempo

Como todos quienes antes lo hicieron

Bailan siguiendo la sombra de la belleza

La belleza que nunca vieron en vida

Bailan sabiendo que ya es tarde

Pero aun así bailan

Bailan.

 

 

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