84. Año 11 | 1.ª Ed. Quincenal May. 2026 | LORENA TASS – De regreso a mi pueblo

LORENA TASS es una poetisa española, autora de En espiral hacia mí. Su camino une el viaje exterior con la exploración interior. Ha pasado de viajar improvisando poesía en las calles a materializar su obra, como un camino hacia el propio ser. Sus letras beben de sabiduría índigena latinoamericana y del propio sendero que resulta el mirar hacia dentro. La puedes encontrar en su instagram @poesiadearenayrosas.

 

 

 

 

De regreso a mi pueblo

 

Subo y bajo como la luna,

mi historia es misteriosa,

pues se perdió

entre lagunas.

Me negaron por años,

nos mataron

justificando los daños.

 

El conocimiento de mis encuentros,

fue enterrado,

por eso hoy ando la vida

lejos de mí,

lejos de mi ciclo sagrado.

 

Me llaman agua, porque fluyo,

cuido y conecto,

me llaman fuego

porque quemo y también creo,

me llaman tierra

porque en mí todo se gesta,

me llaman aire

por mis ideas.

 

La realidad,

es que soy incógnita

incluso para mí,

salgo más allá de lo racional,

soy algo más sútil…

 

Los libros me llaman “mujer”,

pero yo me siento sin forma,

sin estructura,

pues todas las definiciones

no están hechas a mi me mesura.

 

Vienen de milenios

de censura,

de un paradigma materialista

y patriarcal,

que se limita

a delimitar

y yo,

soy sin limites,

cambiante,

y vivo en grupo,

en comunidad.

 

No me puedes definir

sin mis hermanas,

sin mis crias

y creaciones,

sin mi familia

y colectividad.

 

No puedes definirme

sin tener en cuenta

la posición de la luna,

la estación del año,

las emociones de mi pueblo.

 

No soy lineal para caber en un libro,

o en dogmatismos del cerebro,

soy un eje más

en rotación,

alineado con el ritmo

estelar

y el sentir de mi corazón.

 

Y así, ahora que ya es tiempo,

de nuevo,

me presento.

Soy mujer,

recuperando

mi camino verdadero.

 

 

Hay un cuerpo desnudo,

maltratado y atado a nudos,

todos sus hijos le hacen sufrir,

la violan y envenenan

por su propio porvenir.

 

Algunos sacan su sangre,

otros le cortan extremidades,

la engordan y explotan,

se alimentan de sus necesidades.

 

Gran vaca lechera

a la que le inyectan hormonas,

campos de maíz

donde la tierra llora.

Químicos y pesticidas

para calmar codicia

y deseos capitalistas.

 

Solo importa el bolsillo

que uno lleva,

no importa

ni lo vivo,

ni lo que nos rodea.

 

Veo a mi madre llorar

en cada inundación,

la veo gritar

cuando viene su huracán,

sangra de dolor

con los incendios,

y los que torturan

lamentan las pérdidas

que ellos mismos conjuran.

 

Hubo un tiempo

donde se rezaba cada alimento,

donde se agradecía la cosecha

y se honraban los elementos.

Hubo un tiempo

donde se cantaba a los espíritus

de los animales,

de los bosques

y los mares.

Hubo un tiempo donde había un equilibrio,

se cogía

y se agradecía con sentido.

 

Los ríos se secan,

los montes se queman,

la basura nos inunda,

los animales escasean.

La tierra está seca,

falta el agua,

la muchedumbre solo piensa

en recolectar plata.

 

Como especie,

nos hemos desconectado,

las personas están más en lo tecnológico

que en lo humano.

 

Mundo cerebral,

donde importa la inteligencia

y nos pesa tanto la cabeza,

que esta,

si no cambiamos,

a todos nos entierra.

 

 

Así misma, como soy, me quiero

 

Puede que no

comprenda nada

y el dolor

me deje obstaculizada.

 

A veces me interceptan

las palabras

y veo como

con lo que me identifico,

no sabe nada.

 

Perder la corriente

de mi propia máscara,

deshacerme de frente

ante lo que me atrapa.

 

Asumir,

rendir toda mi alma,

dejar ir y deconstruir

a la persona

que se autoproclama.

 

Un vacío oscuro ,

donde no hay,

y pongo más peso

en lo nulo,

que no,

en el ruido

que llama .

 

Dejar de atender

mis propias alertas,

rendir espacio

para que nada vuelva .

 

Y me veo atrapada

en la sombra,

donde la claridad

difícil se logra,

aguas revueltas

que me ahogan .

 

¿Es el camino

pensar que no importa?

Quitarle peso

a lo que se manifiesta

aunque eso signifique

soltar mis defensas.

 

Vulnerabilizarme a la vida

confiando en la bondad del otro,

en que nadie tiene

el poder de herirme,

si yo no se lo otorgo.

 

No es necesario

llevar mis cuchillos

ya que, aunque protejan,

también dañan

y rompen mis nudillos.

 

Dejar ir cayendo

las hojas de un viejo árbol,

que tanto me ha servido,

al que tanto he amado.

 

Y ahora,

tras tanta batalla,

víctima y verdugo,

empiezo a ver algo

que jamás antes hubo.

 

La cáscara del escenario,

la prisión

que yo misma

me labro.

 

Y así con cariño

y paciencia,

con el apoyo

que la vida

me tienta.

 

Voy caminando

en la noche oscura,

con una pequeña luz

que a veces se escucha.

 

Siendo guiada

sin saber a dónde,

dando la espalda

a lo que ya se esconde.

Y este ahora es mi camino,

y así lo escribo,

para darme alivio.

 

Hacia lo nuevo

como bebé descalzo,

sabiendo que aún los errores,

siempre avanzo.

 

Y así aún todo,

recordarme de nuevo,

una vez más

con todo lo que siento,

que a mí misma,

como soy, me quiero.

 

 

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *