MARIANA RODRÍGUEZ GUTIÉRREZ, mejor conocida como @mardemartee, es una artista multidisciplinaria que actualmente reside en la Ciudad de México, pero ha sido nómada, viviendo en distintas partes de México. Actualmente ejerce en su carrera de psicología: siempre llevando su camino hacia el arte, fusionando ambas partes.
CUERPO MOJADO:
Mi corazón espera tu aliento
en mi vientre,
pero nunca nada es lo que esperamos.
El apego tiende a instalarse en el alma
como una daga.
Tantas veces le hablé a mi ego
como un padre a un hijo:
suéltalo le dije.
Nunca será lo que esperas,
Nunca será como piensas.
Mantra: cualquier victoria es efímera.
La hierba siempre luce más verde
desde acá, en sal rosada y arena negra,
con arañas atadas y melena despeinada.
Te creíste el viejo cuento de amor
y eso te lleva a desilusión.
Cede tu insaciable sed a la caricia, amor,
la buena noticia es que no hay
sentido de finalización en esta reconciliación.
LOBOCHILLÓN:
No dejes que el lobo se trague
tu cabeza / te devorará como un ciervo a la hierba.
No te rompas en presencia de su aúllo,
que es tu mismo borde, aguamela.
Su intención cayó en chillido que se disfraza de canto.
Siete formas de gritar
Siete es la catarsis al bailar.
Tampoco juegues a las escondidas;
porque no habría a donde ir
el lobo está dentro de ti
/// ese lobo no existe ///
pero te duele y no puedes huir
// ese lobo no es real //
pero él siente tu catarsis al bailar
aunque encuentres cien formas de gritar
¡de ese lobo no puedes escapar!
Está en tu cabeza y se llama miedo
es tu (in) fiel compañero.
Yo he visto al menos trece seres en el.
El puede diezmar a un circo entero:
comerse al mundo completo –
así como los murciélagos a los insectos.
A veces pienso que me gustaría conocerlo.
Quisiera poder velo pa decirle –
hey lobochillón: lloras para purificar
el
cuerpo,
para drenar toda el agua
sucia
que hay dentro.
Ven que te acaricio y te saco de este enredo.
Tú no tienes porque ser mi enemigo.
Este pequeño texto no es un cuento.
No es un verso. Ni adivinanza para nadie que no haya padecido lo
mismo que yo: la ansiedad.
VERDE NUEVO:
Moscas volando en el aire sin descanso,
zumbido constante y sin rumbo fijo.
Todo azul convertido en rojo.
Y este maldito silencio.
¿Es esto lo que me espera cuando tú mueras?
Dentro de aquel laberinto los pensamientos tejieron sus pasos
descoloridos.
El sermón de lo deconstruido al talle de sus ojos
hundidos y
ya cansados,
por el salvajismo de su infante sufrimiento.
Nada que no arreglen
diez miligramos de Clozapina,
suprimen la psicosis con tres
cápsulas de Quetiapina.
El rey del pueblo fue quien violó a sus hijos.
El pueblo es un cementerio,
y siguen muriendo palestinos.
El medicamento: el horror de mentiras.
Mi medicamento: llorar – porque me recuerda
que es la primera señal de vida.
Mamá. Me está desquiciando la herida.
Cargada de un futuro en potencia del que
poco sé todavía.
Hoy te escribo, porque entre silencios,
inquietantes
y tiernos.
Me siguen diciendo que vivo bajo mi propio privilegio.
Pero su dolor siempre tendrá lugar en mis ojos.
¡Mamá! ¡Las guerras son también un virus ideológico!
Poesía que sangra de dolor:
ellos dijeron que ir de píldora en píldora
cada siete horas
sería la solución.
Apunta el primer rayo de sol:
Entra el río sucio de desmanes.
Sabes que son tiempos de huracanes.