SAMARANA, seudónimo de María Dolores Matamoros Becerra (Badajoz, España, 1974). En el año 2025 se ha publicado una Antología, “Fuera de Carta” de la editorial Martínez, con uno de sus relatos, “Confesión” y en febrero de 2026 se publicó una poesía “Desórdenes de Amor” dentro de la Antología “Respírame” de Editorial Prosa Cuántica. Se publicará también el relato “Corazón de Piedra” por la Editorial Vértigo en Junio y “El Vigilante“, en la fundación Cepaim.
El agua tiene color
Mediterránea lentamente se descubre,
me trae suaves tonos que relucen como espejos rotos.
Se deja ir, arrastrando su cola vaporosa y radiante de novia joven.
Son reflejos de plata y azul,
pareciera un amanecer que platea,
como estas canas que delatan mis años.
Más al sur, de donde vienen las casas encaladas,
el atardecer es un reflejo dorado de la alpaca antigua.
Tiene la misma parsimonia que el verano,
que no se quiere ir.
Al otro lado del mundo, es indómita y se convierte en esmeralda
y se confunde con selva, tierra.
Ruge el mar y araña la arena cruda.
Allí es salvaje, como el cuero de las plantas de los pies.
Los niños saltan las olas y la espuma
se deshace como un terrón de azúcar en leche tibia.
El agua mansea, como gata que duerme la siesta en el tejado que conoce.
A mí me gusta el mar en calma,
porqué de agua brava ya tuve suficiente.
Fuente Burbujeante
Déjame adentrarme en tí,
fuente burbujeante
que asciende y adormece mis sentidos,
susurrando a mi respiración,
envuelta en una sábana de sal
con ribete blanco.
Déjame danzar contigo, el vaivén de tus olas
En un baile donde nadie lleva y ya no hay prisas.
Moverme lento contigo en redondo y denso es
Como estar en un tarro de miel.
El universo en tu horizonte me enseña palabras nuevas,
me hablan de abundancia, posibilidades
y la sencillez de quien las mereciera.
Me sumerjo, entregada a tu sabiduría por entera.
Espero en el borde que me engullas y me sueltes de nuevo,
más lúcida, más serena.
El mar me embiste hasta el tálamo
Deshaciendo el alpechín y la pena
Licuando mis pensamientos, hasta hacerlos transitables.
Amor y amar, en el mar, al mar, a ti.
No avisa.
Viene arrasando, como llega el verano.
Vuelca toda la fuerza de siglos, incontrolable y promiscua,
como el orgasmo que llega e inevitablemente rebosa.
Hubo un tiempo en que mi amor era así:
Llegaba con la fuerza del mar y como el mar, se iba de nuevo,
sin pedir permiso, sin pedir perdón.
Y me dejaba en la orilla escupiendo arena,
enmarañada y ebria de agua.
¿cómo podría perderme la oportunidad de descubrirte?
Es el precio que hay que pagar por la entrega.
Amar al mar es también amar todo lo que soy.