72. Año 10: AMPARO GUTIÉRREZ | Arder

AMPARO GUTIÉRREZ. Nacida en Madrid en 1973, entre pinturas, su entorno la llevó de forma irremediable a estudiar Bellas Artes en la UCM, obteniendo la Licenciatura en Grabado y, posteriormente, en la Leeds Metropolitan University, la de Pintura. Después de muchos años dedicada a la enseñanza, impartiendo talleres en Italia, Portugal y Alemania, y a un negocio propio, en 2016 retoma su faceta de pintora y se dedica completamente a su carrera artística, realizando exposiciones y trabajando por encargo en proyectos personalizados. Paralelamente, comienza a desarrollar un nuevo lenguaje, la poesía, publicando dos poemarios: Mi Diosa dormida (autopublicado, 2021) y Pájaros en la boca (La Poesía Mancha, 2023); además, ha colaborado con su poesía reivindicativa en Versos contra el genocidio (Ediciones Petalurgia, 2024) y en la Revista Poética Atentado Celeste (2024). No puede separar ambas pasiones, porque una nutre a la otra; como ella misma dice: “Mis cuadros son poemas de colores y mis poemas, imágenes por pintar”. En los últimos años ha participado en exposiciones colectivas como Desire to live en The Stendhal Room y DIVERSO en el Centro Cultural Galileo de Madrid, además de realizar dos muestras individuales de pintura en el Espacio Cultural Núñez de Balboa 40, La Matriz del Alma, y otra de collage, Falling, en el Studio RGF, Madrid. También crea videopoesía, habiendo sido seleccionada en el Festival Nudo de Poesía y en el Llobregat Slam Poetry.

 

 

 

ATARDECER

El sol de atardecer posa su luz sobre la montaña.
Arde el monte más allá de esa cima,
iluminando hoy el cielo de rojo.
Copos minúsculos de nieve enfrían mi rostro.
Es invierno
y los restos esparcidos de árboles generosos,
calentarán mi casa esta noche.

 

INGRATITUD

 

Él dice:
-la vida tiene que ser emocionante.
Y yo,
recién fui llanto contenido.
Y él:
-nos amaremos por siempre, así será.
Y yo,
leyendo versos de duelo y luna.
Y él, mastica su discurso:
-beberemos paisajes y cantaremos atardeceres.
Y yo, al otro lado,
tengo miedo del viaje.

Maldita ingratitud de la que teme ser amada
y se esconde tras la frialdad de una distancia amable.

 

ARDER

Tengo mi espalda ardiendo,
mis manos incendiadas.

Temo quemar mi casa
y con ella, mis retratos.
Prender, entre besos,
los ojos de mi amado,
mientras se hace cenizas
la delicadeza de mi alma.

Tengo miedo a arder sola
y desaparecer sin haber podido
cambiar nada.

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