78. Año 10: HUMBERTO MEDINA MIRELES | Sinfonía del alba

HUMBERTO MEDINA MIRELES (Lagos de Moreno, Jalisco, México,1966) es filósofo, teólogo y poeta, formado en el Seminarium Pontificium Palafixianum (Puebla, México) y en la Universidad Iberoamericana (Ciudad de México, México). Ha trabajado en la educación. Se desempeñó como titular de asignatura en el área de humanidades. Promueve el desarrollo humano y la búsqueda de una libertad auténtica basada en el ikigai. Actualmente reside en el Estado de México. Su obra ha sido incluida en las antologías El vuelo del tacto. (Santa Rabia Poetry) y Estrellas marchitas (Ediciones Converso); y en la revista Santa Rabia Poetry, año 10.

 

 

 

SINFONÍA DEL ALBA

 

En la frescura del alba, el aire canta,
las nubes, pinceles en cielo brillante,
dibujan sueños, formas errantes,
mientras el sol, tímido, las levanta.

Las flores despiertan, con risas de fuego,
arcoíris sembrados en cada sendero,
sus pétalos, un eco de luces efímero,
un himno al color que canta al universo.

El día respira, su aliento es fragancia,
en cada rincón, la vida se expande,
un grito de alegría que el alma demande,

un pulso que abraza la viva abundancia.

¿Sientes esa chispa? Es el mundo despierto,
una danza de luz en este universo abierto.

 

 

EL LATIDO DE LA FIESTA

 

La fiesta nos envuelve,
un latido colectivo,
un golpe de luz en la piel.

Las luces flagelan,
estallan en los ojos
como estrellas cayendo en espiral.

Gritos.
Risas.
El eco perfora los sentidos.

Miradas desquiciadas se cruzan,
puentes frágiles
entre cuerpos en fuga.

Todo es algarabía.
Lentejuelas,
medias rotas,
curvas afilando la penumbra.

La música devora el aire
y la luz,
agitada,
se quiebra al compás de nuestras sombras.

 

 

SIN PRISA, SIN TIEMPO

 

Me gustan estas mañanas,
la montaña y la neblina
se abrazan sin prisa,
su piel húmeda
se deshace en susurros invisibles.

El rocío, quieto,
testigo mudo
de un amor que no entiende el tiempo.
Guarda secretos que se evaporan,
historias que la luz
apenas alcanza a rozar.

No hay promesas.
Sólo el instante,
sólo el roce,
sólo el abrazo,
sólo ellos.

 

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