RUBÉN DOMÍNGUEZ MORALES (Ronda, Málaga, España, 1995) estudió Grado en Filosofía por la Universidad Autónoma de Madrid, aunque la vida le llevó hacia un perfil más técnico. Lleva escribiendo poesía desde antes de saber que lo era. Ha publicado en distintas revistas poéticas y un poemario: Soles en Barrena (Terra Ignota, 2025).
ASPEREZAS
Hunde la mano áspera
en la áspera corteza del mundo.
Muerde los muslos tiernos
de esta vida que a veces
incluso se deja besar.
Hunde la mano aunque desarraigada,
aunque la patria parezca baldía
y las noches
siempre sangren heladas.
Tú también eres fruto.
Tú también perteneces,
ya que vives esperando la siega.
Pero antes hunde
la mano cegada en la tierra,
la vieja cebada y la piedra
que también palparon tus padres.
Ahonda;
el resto de tu historia ya será
la historia de tus restos,
y ahora,
que el suelo ha empezado a elevarse,
los siglos yacen llamando.
Haz lo que has venido a hacer y muere.
OCEÁNICA
Tal vez nacimos demasiado pronto.
O demasiado dentro de esos ojos,
siempre agarrados a otro horizonte,
de este torbellino que un día,
cuando nos trague,
otros llamarán nuestra vida.
Porque tal vez fletamos
del breve puerto demasiado rápido,
tal vez rompimos demasiadas aguas
y más que razones tengamos
motivos,
de vidrios gastados, de espumas.
¿No será el lecho del mar el que nos sueña?
¿Su canto rodado el que nos llama?
Tal vez resulten demasiado obvias,
demasiado poco sutiles, sus sirenas,
y todas tengan
las cadenas de las anclas ya tirantes
y un pie ya puesto en tierra.
Nos espera,
en alguna dársena,
un futuro
cargado de ambulancias.
DUERME LA TARDE
Duerme la tarde.
Pides que guarden silencio las aves.
Que callen.
Que callen ya la manos nudosas del reloj.
Pues nunca otorgan nada.
Sonando en tu muñeca
una señal de radio incomprensible.
Parece ser
que octubre ha vuelto herido y denostado.
Sus pies de plomo arrastran
la tibieza de un pájaro sin voz.
O tal vez muerto.
Pues nada es un presagio cuando esperas
liberar el silencio que te habita:
abrir la jaula.
No, nunca cuando esperas
lo poco que cabe ya esperar
de este tiempo abarrotado.
Me has dejado sin aliento. Tu poesía es “jonda”, de las entrañas en estado puro. Sacas tu dolor, que es el de todos y nos pones palabras donde habitaba el silencio de los mudos muertos. Es un estilo reflexivo, que no te deja impasible ante tanta realidad, tan visible e invisible para ciegos que huyen y escapan. ENHORABUENA!!!
. De la tía MOBY.