215. Año 10 | 1.ª Ed. Quincenal Oct. 2025 | RUBÉN DOMÍNGUEZ MORALES – Oceánica

RUBÉN DOMÍNGUEZ MORALES (Ronda, Málaga, España, 1995) estudió Grado en Filosofía por la Universidad Autónoma de Madrid, aunque la vida le llevó hacia un perfil más técnico. Lleva escribiendo poesía desde antes de saber que lo era. Ha publicado en distintas revistas poéticas y un poemario: Soles en Barrena (Terra Ignota, 2025).

 

 

 

ASPEREZAS

 

 

Hunde la mano áspera

en la áspera corteza del mundo.

Muerde los muslos tiernos

de esta vida que a veces

incluso se deja besar.

 

Hunde la mano aunque desarraigada,

aunque la patria parezca baldía

y las noches

siempre sangren heladas.

Tú también eres fruto.

Tú también perteneces,

ya que vives esperando la siega.

 

Pero antes hunde

la mano cegada en la tierra,

la vieja cebada y la piedra

que también palparon tus padres.

Ahonda;

el resto de tu historia ya será

la historia de tus restos,

y ahora,

que el suelo ha empezado a elevarse,

los siglos yacen llamando.

Haz lo que has venido a hacer y muere.

 

 

OCEÁNICA

 

 

Tal vez nacimos demasiado pronto.

O demasiado dentro de esos ojos,

siempre agarrados a otro horizonte,

de este torbellino que un día,

cuando nos trague,

otros llamarán nuestra vida.

 

Porque tal vez fletamos

del breve puerto demasiado rápido,

tal vez rompimos demasiadas aguas

y más que razones tengamos

motivos,

de vidrios gastados, de espumas.

 

¿No será el lecho del mar el que nos sueña?

¿Su canto rodado el que nos llama?

Tal vez resulten demasiado obvias,

demasiado poco sutiles, sus sirenas,

y todas tengan

las cadenas de las anclas ya tirantes

y un pie ya puesto en tierra.

 

Nos espera,

en alguna dársena,

un futuro

cargado de ambulancias.

 

 

DUERME LA TARDE

 

 

Duerme la tarde.

Pides que guarden silencio las aves.

Que callen.

Que callen ya la manos nudosas del reloj.

Pues nunca otorgan nada.

 

Sonando en tu muñeca

una señal de radio incomprensible.

 

Parece ser

que octubre ha vuelto herido y denostado.

Sus pies de plomo arrastran

la tibieza de un pájaro sin voz.

O tal vez muerto.

 

Pues nada es un presagio cuando esperas

liberar el silencio que te habita:

abrir la jaula.

No, nunca cuando esperas

lo poco que cabe ya esperar

de este tiempo abarrotado.

 

1 Comment

  1. Me has dejado sin aliento. Tu poesía es “jonda”, de las entrañas en estado puro. Sacas tu dolor, que es el de todos y nos pones palabras donde habitaba el silencio de los mudos muertos. Es un estilo reflexivo, que no te deja impasible ante tanta realidad, tan visible e invisible para ciegos que huyen y escapan. ENHORABUENA!!!
    . De la tía MOBY.

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