MARÍA ISABEL PINEDA escribe a la vida y a los vínculos humanos con una narrativa afable y profunda que nos invita a la introspección. Es venezolana, tiene raíces colombianas y es residente permanente en Panamá. Lidera su empresa con su esposo, es Ingeniero Civil y madre y combina su vida familiar, profesional y deportiva con el mar literario donde ahora se sumerge para cumplir otro sueño: Publicar sus poesías. RRSS: Personal: @pineda_1403 / Nueva para poemas: @laproximalinea
NO VOY A ESCRIBIRTE
No voy a escribirte
pero me vas a leer
con mis letras voy a describirme
—a presentarme o despedirme—
y así, me vas a conocer.
Mis letras dicen mucho o poco
depende de qué te guste leer.
Llevo mis letras, como todos,
en las líneas de mi piel.
Ellas dicen lo que fui, lo que soy
y lo que quisiera ser.
Léeme y te leo,
intercambiemos el papel,
y espera a que escriba la siguiente línea
o mejor, invítame un café.
A VECES
A veces, algunas veces
te miro dormir
y me pregunto:
¿Qué hay en tus sueños?
A veces, algunas veces,
te miro dormir
y me pregunto
¿será que estoy en ellos?
A veces, algunas veces,
pido porque sea así,
creo, que tenemos juntos,
muchos sueños por cumplir.
A veces, algunas veces
quisiera aparecer
en tus sueños
mientras duermes.
A veces, algunas veces
a Dios he pedido
ser la mujer que sueñas,
mientras no estás dormido.
Pero los sueños son propios,
no pueden ser transferidos.
Ser tu poema y no tu poeta
es un anhelo escondido.
Y a veces, algunas veces,
cuando llega la certeza
A mí cabeza,
de que en ninguno de tus sueños aparezco yo
Ni cuando duermes
Ni cuando no,
trato de pensar que es una pesadilla
y que la que está dormida soy yo.
NO ME LEAS
No me leas,
Y no verás cómo desnudo
mi alma a través de las letras.
En cada línea construyo un mundo,
y a la vez, me desarmo completa.
En mis versos diminutos,
soy inmensa
Y se vuelve indivisible,
mi parte que siente de mi parte que piensa.
No me leas,
porque cuando escribo,
no es para ti que escribo
aunque no me creas.
Mis versos son aliviaderos
del alma de mi tintero,
Escribo con fe, como cuando se reza.
Escribo también sobre la luna y su belleza.
Escribo con las alas libres
pero el alma de la poesía, presa.
Escribo con la felicidad de un niño que corre.
Escribo también con tristeza,
cuando estoy encerrada en la torre
como una bella y solitaria princesa.
Escribo sobre la arena y el mar.
Escribo sobre el océano profundo.
Sobre reír, llorar y amar.
Sobre el cielo y el mundo.
Yo respiro en mis líneas.
Las palabras me dan impulso
Escribir hasta cambia mi pulso
cuando logro rimar mis versos.
Me elevo al universo.
Me vuelvo sumergible.
Hago viajes increíbles.
Alcanzo a tocar lo intangible.
Y escribiendo, se hacen realidad,
mis sueños imposibles.
Escribo solo para mí, comprende.
Escribo para describir
aquello que, dentro de mí,
se apaga o se enciende.
Pero si me lees en alguna ocasión,
corres el riesgo de reconocerte un poco
en algún poema donde mi corazón
se muestre enamorado y loco.
Y tendrás razón,
al menos un poquito,
cuando me digas:
«¡Sí me has escrito!»