122. Año 11 | 2.ª Ed. Quincenal Jun. 2026 | JONATHAN RAMIRO MOSTACERO CASTILLO – Final

JONATHAN RAMIRO MOSTACERO CASTILLO (Lima 1991) Licenciado en filosofía por la Universidad Nacional Federico Villarreal. Su tesis versó sobre la obra de Max Stirner. Es  magíster en literatura peruana y latinoamericana por la UNMSM con un análisis sobre la poesía de Martín Adán. Ha publicado los poemarios Flores nocturnas de fantasía (2018) y Sueños de una sombra (2025). Entre sus influencias literarias se encuentran William Blake, Martín Adán, Friedrich Holderlin, Arthur Rimbaud, entre otros poetas. Ha estudiado la obra de Martín Adán y Antonio Cillóniz. Posee diversos artículos de investigación y crítica literaria.

 

 

 

Carnicería

 

Se muere uno en la ciudad

De un certero golpe de delirio

Mal que es una torre

Herida en lo infinito.

Y mi carne está podrida en este lecho

Mancha gris que enluta el cielo

y cae en mi tejado

Mancha doliente, mancha gris.

Estoy aullando en mi casa vacía Estoy aullando…

Y mi templo ardió Y las aves que no murieron, han marchado

Y los astros que no murieron, han caído…

Y el mar es un regazo de melancolía ya lejano

Y las calles están quebradas. El vino de mi sangre se ha secado

Lima es una carnicería. Lima es una maldita y pobre carnicería…

Y estoy aullando en mi casa vacía Estoy aullando…

Y mi ciudad se despedaza. Porque los hombres prefieren vivir

de sus pedazos

Apostados en las estanterías de mercado, exhibiendo sus miembros

Sus lenguas de oro, sus cabezas de cerdo Lima es una carnicería

Lima es una pobre carnicería que solo vende vísceras, mundanos,

Con una enorme mancha gris por cielo que me envuelve en el espacio y cae en mi tejado

Que despierta en mí la fantasía.

Lima es una carnicería Lima es tan solo una pobre y triste carnicería, pero la amo tanto

Y en mi casa vacía, sigo aullando.

 

 

 

Estrella de la mañana

 

En sueño de la noche me has dorado,

roca que en lo alto ya te anidas.

Estruendo de sol, a manos idas,

terror de luz, oscuro hado.

 

Príncipe de sangre que aniquilas

en lo azur, materia de lo humano.

Quiebre de sombra, soberano.

Abismo de estrellas, ah te afilas.

 

Visión de niebla que se aviva,

al mochuelo de luz caer en la montaña.

Mi grito es colosal en la mañana

 

Donde está la vida que se amaña

y al dios se refugia siempre altiva,

en brote lunar de bella aldeana…

 

 

 

Final

 

Arboleda de pinos

hacia el otro lado del mar.

Paisaje de luz

bajo la calma del cielo.

Ese ha de ser mi recuerdo más bello de este mundo,

ahora que lo he visto arder

en la mansión de los Dioses.

 

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