GISELE MURIAS (Madrid, España) es diseñadora e ilustradora digital. Su trabajo visual parte siempre de la observación: la atención al detalle, a la luz, el color y la forma de las cosas. La poesía surge en ella como una prolongación natural de esa misma mirada, un modo de seguir dibujando cuando la imagen pide palabra. Se presenta por primera vez a un concurso de poesía. @giselemurias
Hijo
La mano en el pelo.
La mirada ida
sujeta el momento
sin decir adiós.
Te retengo al mirarte
fijo el segundo consciente
elevo el recuerdo en mi mente
y tu imagen se queda
conmigo
una vez más.
Duermes
respiras
respiras.
Te oigo.
Clavo mi oreja en tu pecho.
Tu primer regalo
exhalación.
Y desde entonces
cierra mis ojos sin ansia
como un imán en calma
que apaga
mi vibración.
Tú, mi miedo más profundo
la sed de mi abrazo diario
el agua de la jarra
recién vertida.
Tú, que me enseñaste
lo que había dentro.
Ahora vivo en tu pecho
entre tu corazón
y mi latido.
Herida
Las palabras son
huéspedes del alma,
la habitan, susurran,
la surcan y a-r-a-ñ-a-n.
Se hacen dueñas y
la pueblan.
Escalan hirientes sus letras
los s_u_r_c_o_s que anidan
abriendo heridas que no están
dispuestas
a cerrar.
Son aves del eco
que en las cavernas
p i e n s a n
que siempre hay
alguien más.
Pero sólo son
compañeras de sí mismas
y de la herida que
habitan y yace
sangrante para
no olvidar.
La retuercen
la desnudan y
embelesan para
dejarla
M
U
D
A
sin el consuelo
de su desesperanza.
Sola.
Islas fieles
sin serifas e
itálicas
negras
amantes de la tristeza
que de cuando en cuando
me viene a
susurrar.
Las palabras
son.
Te desvaneces
Fluye el humo como agua
bañado de un sol en blanco y negro.
La estancia te diluye.
Inclinada
tu silueta dilata el tiempo
lo devora.
Tu rostro deshecho es la danza
del duelo en el salón.
Chimenea sin llama como un imán
trae tus piernas al interior.
Azulejo tibio
testigo del cuerpo que lo habitó.