KATERYNA BILOUSOVA Nació en Ucrania. Obtuvo formación superior en la enseñanza de lengua española, lengua inglesa y literatura en universidad Nacional Lingüístico, de Kiev, Ucrania. Vivió durante un tiempo en Colombia. Actualmente reside en España y está terminando el Máster en Lenguas y Literaturas Modernas en la Universidad de Granada. Escribe en ruso y en español.
Se movió el pájaro de la infancia
Se movió el pájaro de la infancia,
medio dormido, con la tierra entre las plumas.
De su canto brotaban voces amargas,
como un amanecer perdido entre abrazos nocturnos.
A través de los pinos se entrelazan los rayos;
brilla el verde oscuro, callan las voces ajenas.
El viento trae lilas.
Me quedo a solas
con té y escritura,
entre las peonías.
La tranquilidad
La tranquilidad huele a hogar:
a esa chimenea cálida,
con el murmullo de la leña
y las chispas del fuego.
Las lilas de mayo,
derritiendo dulzura en el aire,
y menta con rosa de té en la tetera por la tarde,
mientras a lo lejos se escucha
la orquesta de las ranas.
En la casa ya no habrá olor a pan (A mi abuela)
El viento sacude las ramas de los álamos,
Las copas de la infancia caen en mis mangas.
Estando a miles de kilómetros, me filtro en tu casa,
donde ya no volveré a oler el pan caliente.
El gato negro se frota contra la pared, te espera.
¿Cómo explicárselo?
Abuela, se ha vuelto más frágil la tierra bajo mis pies,
el acero de las llamadas sin respuesta corta.
Yo quería que tú y el abuelo fueran para siempre.
Y ahora tú tampoco estás aquí.
La casa huérfana se volvió más gris,
y la lila tira de los hilos de la memoria.