JORGE DEL RÍO PÉREZ (Logroño, 1974) es profesor e investigador de creatividad y publicidad en la Universidad de Navarra, donde lee y escribe desde hace más de veinticinco años para crecer y hacer crecer.
GEHENNA
I
La niebla se desliza
sobre el valle de Hinón.
Flota la mantarraya
contra el amanecer
de sangre blanca y espesa.
La fe en Ti, Rey del poder
se ha vuelto tan vista
que ya no hay casi oscuridad,
ni huecos para esconder el cuerpo íntimo.
No hay luz, ni consuelo
en la profundidad de las cosas
profundamente calladas
ruidosas
desprovistas de voz,
que son las voces de otros.
II
La voz
que es la voz de otros
que es su voz hecha
por muchos otros
(sangre blanca y espesa)
ahoga
ávida
ahoga.
Y mientras,
sobre este mundo
(éste que se esfuma)
bate en retirada
la mantarraya.
Sin fe
Dobló el décimo de lotería
como dobló
durante años
los pijamas
recién lavados
del hijo enfermo:
sin fe
ni esperanza,
sin rezos.
UN SUPERMERCADO URUGUAYO
Una anciana estremecida [por la vergüenza insoluble] mira hacia la cajera morocha
del super entre bulevar Juan Benito Blanco y Guayaqui. Con los ojos [vacíos del olvido] repite no-sé-no-sé-no-sé-no-sé. Ofuscada. Dispersa. Inútil, no sabe el código de la tarjeta, color dorado de años pasados. ¿Qué más no sabe? Que la vejez tiene una mirada
de muerte y angustia, también para los que recordamos números y claves, cumpleaños y contraseñas. ¿Qué más aún no sabe? Que es ella, pero no es ella en nosotros, que esperamos en la fila con jabones y bebidas, frutas y verduras. ¿Qué más nunca no sabrá? Que miro hacia otro lado para abrir distancia: –cobarde siembro podredumbre en mí, en el yo que mengua–.
La mujer inmóvil [despojada de su tiempo] vierte una lágrima que roza la sutura arrugada de sus labios [lacerados por el olvido de todos] y ahora, que es el ahora, comprendo
que jamás tendré una oportunidad de justificarme.