152. Año 10: LUISA FUTORANSKY | Reloj de arena

Presentamos a la poeta Luisa Futoransky, en el marco de una muestra de poesía argentina contemporánea organizada por Jorge Palma. Luisa Futoransky desde 1981 reside en París. En Francia durante diez años fue conferencista en el Centro Pompidou de París y también durante una década periodista en la agencia de prensa AFP. Tuvo a su cargo de 2008 a 2023 la edición en español de la revista trimestral Patrimonio Mundial de la UNESCO. Premio KONEX de poesía quinquenio 2019-2023. Regent’s Lecturer en la Universidad de Berkeley, California, Estados Unidos Beca de la Guggenheim Foundation, Estados Unidos. Chevalier des Arts et Lettres, Francia. Últimos títulos: Cortezas, fulgores y otros poemas. Ediciones del Centro, Madrid, 2025 Las malqueridas. en colaboración con Lucía Iglesias Kuntz, ensayo, Ediciones del Centro, Madrid, 2025 Toco madera. Recorrido personal sobre creencias y supersticiones. Ensayo, en colaboración con Lucía Iglesias Kuntz, Equidistancias, 2024, Londres-Argentina Los años peregrinos.(Poesía 1975-1997) Reúne cinco volúmenes de volúmenes publicados en ese período en España: El nombre de los vientos, Cortezas y fulgores, La sanguina, Prender de gajo y Partir, digo. Setiembre 2022, Leviatán, Buenos Aires, Argentina Humus…humus. Poesía, Leviatán, Buenos Aires Argentina 2021.

 

 

PUENTE DE AUSTIN

 

Poco se sabe de doscientas y pico especies de mariposas panameñas.

Lo cierto es que a diferencia de las diurnas no pliegan las alas para descansar.

Ligeras de equipaje y siempre listas.

Ellas sabrán por qué se quedan

por qué, dónde y cuándo se van.

Al anochecer, entre marzo y noviembre millones de murciélagos migratorios se congregan bajo el puente de la avenida del Congreso, en Austin, y se echan hora

y media a volar hasta un lago de la vecindad.

En Austin los murciélagos duplican el número de la gente.

 

Contra mariposas, murciélagos y termitas no hay quien pueda.

Las fronteras menos.

 

RELOJ DE ARENA

 

Subirse al primer vagón

llegar de pie

al vagón de cola,

a los lados de los rieles paisaje

a veces verde

a veces pajonal

 

Todo lo enseña el tiempo envejeciendo.

Ni siquiera la familia ni el amor son inolvidables

pero briznas quedan.

 

El tren a veces se detiene en medio de la nada

otras en nombres y alfabetos desconocidos

bajarse, para qué

 

CON FRECUENCIA

 

con frecuencia pienso en las muescas de los campos

(de exterminio)

los débiles palotes

hechos con la última sangre de las uñas

casi en el cielorraso

ante la boca

falsa

de la ducha

los calendarios de desdicha

borrando días con clavitos

en las cárceles

las rayitas que vamos dejando en los muros

con nuestras vidas

y espejean en algún calendario

de cierto firmamento

 

pintura, aunque sea de brocha gorda

dolorida y silenciosa

 

bien rupestre

a mis lectores

 

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