TARYNA ESTHER VALVERDE FLORES. Managua, Nicaragua, 1986. Es docente y contadora graduada de la UNAN-Managua. Escritora y lectora apasionada, cultiva especialmente la poesía. Es miembro del Movimiento Internacional El Universo de Letras Poéticas y del Círculo de Lectura Leonel Rugama. Ha participado en talleres y concursos literarios, donde ha obtenido destacadas participaciones. En 2026 fue invitada a publicar sus poemas en Prosemas y poemas. Antología XI de poesía, del Círculo Literario CLAM, y en el cuadernillo Hijos de un mismo fuego, del Movimiento Internacional El Universo de Letras Poéticas. Asimismo, su obra ha sido publicada en revistas literarias nicaragüenses como La Vasija Cultural, en Facebook, y la revista literaria GAB Chontales, además de la revista internacional Letralia, de Venezuela, en su edición de agosto de 2026.Instagram: @taryflor.
Un puñado de instantes
Hoy quiero bailar con la vida,
reírle sin miedo al reloj,
llenar de colores mis días
y hacer de mis sueños canción.
Tengo amigos, canciones y sueños,
mil historias por descubrir;
cada paso se vuelve aventura,
cada día me invita a vivir.
Soy presente, futuro y camino,
una chispa buscando brillar;
que la juventud sea una fiesta
que jamás dejemos de celebrar.
Entre ruinas y espejos
Caminan las voces entre muros de concreto,
vendiendo antiguas glorias disfrazadas de verdad;
mientras el poder levanta sus trincheras
y el futuro se nos pierde en la oscuridad.
El tiempo, mercader de promesas incumplidas,
intercambia sueños por cifras sin corazón;
y entre la risa amarga de esta paradoja,
aún queda una esperanza buscando dirección.
Tinta para lo no dicho
Guardo en el pecho un cajón de palabras huérfanas,
las que murieron en la garganta aquella noche
cuando debí decir “te quiero”
y solo ofrecí un café.
Son silencios que pesan, cartas sin enviar,
nombres que solo susurro a oscuras.
Hoy tiemblo sobre el papel porque no juzga:
me deja ser río y piedra a la vez.
Transformo el mutismo en tinta azul
y confieso aquí lo que nunca dije en voz alta:
que aún guardo tu risa en un frasco de vidrio.