VÍCTOR RODRÍGUEZ NÚÑEZ nació en La Habana, Cuba, en 1955. Es poeta, ensayista, traductor, periodista y catedrático. Ha publicado diecinueve libros de poesía, casi todos premiados y reeditados, siendo los más recientes despegue (Premio Fundación Loewe, 2016), el cuaderno de la rata almizclera (2017), enseguida [o la gota de sangre en el nivel] (2018), la luna según masao vicente (2021), errática (2023) y la piedra de amolar (2025). Han aparecido libros o antologías de su obra en doce países de lengua española, y en traducción al alemán, árabe, bengalí, chino, coreano, francés, hebreo, inglés, italiano, macedonio, neerlandés, portugués, rumano, serbio, sueco, turco y vietnamita. Ha leído sus poemas en eventos literarios en más de cincuenta naciones. Durante la década de 1980 fue redactor y jefe de redacción de la influyente revista cultural cubana El Caimán Barbudo, donde publicó numerosos trabajos sobre poesía y cine. Una selección de sus entrevistas con poetas hispanos se encuentra en La poesía sirve para todo (2008 y 2023). Compiló tres antologías que definieron a su generación, así como La poesía del siglo XX en Cuba (2011). Con Katherine M. Hedeen ha traducido poesía tanto del inglés al español (Mark Strand, C.D. Wright, John Kinsella) como del español al inglés (Juan Gelman, Antonio Gamoneda, José Emilio Pacheco). Doctor en Literaturas Hispánicas por la Universidad de Texas en Austin, es Profesor Emérito de esa especialidad en Kenyon College, Estados Unidos. Para más información, ver: victorrodrigueznunez.com
Todos los textos pertenecen a La piedra de amolar , su último poemario, publicado por RiL Editores.
emplazamientos
con la resaca llega la ilusión
y no se quiere ir
como lágrima fija en el oleaje
consiente el gorrión que pica la espuma
la arena de este libro entra en tus ojos
el árido aguacero no termina
caen deseos de punta
te cubres con la k
poco ayuda el hermano que antes era zurdo
y diestro en la pedrada
un rayo en seco
la nada malcría
al instante que vaga en la ribera
con aires de navaja
el ser castiga al instante sereno
en este farallón rudo como el presente
con las piernas en v
se aquieta la ilusión
hace un sol visceral una lumbre ruinosa
que le da por pulirle las rodillas
si tuviera trenza de cinco cabos
y vestido manchado de verdad
se pondría a copiar como el gorrión
levemente inclinada al horizonte
este libro que nunca será escrito
perros
la claridad no encuentra
en el panal en fuga de su centro
celda donde posarse
en miel de oscuridad
hasta los sueños zumban
es la noche anisada
que obviamente no quiere
quedarse afuera y abre
con las uñas la puerta a la abstracción
y el resplandor se irrita
los erizos nocturnos
se asientan en un fondo soleado
a caballo de mar
la jinete equilibra su despojo
nadie blande un rayo como el sereno
luna que taja el ala
con su pasión salobre
elipses astrales que dan sentido
a la real turbulencia
la nada que se avispa
pesadilla de perro
constelación pulgosa
en la imaginación de la noche ladrada
la pezuña en la alfombra
intentando arrancar al menos una estrella
cuervos
el crepúsculo sale de la mar resentida
en el campo de golf
la primavera desova iridiscencias
esa calle que nace en tu ventana
no desemboca en mí
el alma se revela
como sombra graznada por los cuervos
se doblega la mineral angustia
la plegaria exterior
como piedra en el pozo cae la fe
hay una jerarquía entre las aves
ante las fúnebres semillas de girasol
una roba su tiempo
y se limpia contra la luz el pico
mientras en la rama la otredad vela
el alma en la balanza
¿equilibra el azogue con rasguños
donde no te reflejas
cuando las monjas dejan de cantar
y se tragan en seco la oración?
como el cuervo que roba sin apuro
las vísceras humeantes
de una ardilla que atropelló el acaso
y pregunta por qué
con su patica muy firme en el aire
