GUSTAVO GAC-ARTIGAS. Poeta, novelista y dramaturgo chileno residente en los Estados Unidos. Miembro del PEN Chile y PEN América, correspondiente de la Academia Norteamericana de la Lengua Española. Su poesía, reconocida con premios internacionales, ha sido traducida al inglés, francés, rumano, italiano, coreano, malayo, entre otros, así como antologada y publicada en Estados Unidos, Francia, España, Chile y Rumania. Más reciente publicación: Si lo hubiera sabido… (Valparaíso Ediciones 2024).
interrogaciones
tendría que preguntarme
qué alimenta mi escritura
cuáles son las voces del pasado
que intentan expresarse a través de ella
cuáles son las herramientas con las que cuento
para seleccionar alguna de ellas
qué coraza de hierro me formó
para rechazar o aceptar
para dar vida o dar muerte a un sentimiento
para apropiarme del dolor
o de la alegría de otro
cuán fácil es hablar
y hacer que el pensamiento
se diluya en el aire
cuán difícil es llevarlo a lo escrito
a lo que permanece
al fijarlo en un escrito
asumo mi responsabilidad: firmo
y con ello afirmo o niego
nunca dejé de aprender
puesto que la sociedad vive
el escritor muere
pero su escritura queda
para que alguien afirme
o niegue
o descarte lo que expresa
y continúo escribiendo
oh
ingenuo de mí
sin saber de dónde viene
ni a dónde va la tinta de mi pluma
caminando por sobre las olas
en busca de un camino
ese que no existe
en busca de la palabra
esa que hay que inventar
antes de que del diccionario
se hayan eliminado
todas las palabras inútiles
palabras sin valor
y desaparezca en la hoguera
buscando en las llamas
una nueva palabra
¿la última?
¿la primera?
nací viejo
en vez de jugar me gustaba observar el mundo
aprendí a caminar para escapar a mi destino
las caricias despertaron mi cuerpo
los golpes blindaron mis sentimientos
en vez de poseer intenté amar
mi espalda se curvó para escribir
mi espalda se curvó para leer
mi espalda se curvó bajo el peso del dolor ajeno
nací viejo
intenté cambiar el llanto por la risa
al caer pensaba dos veces antes de levantarme
sabía que volvería a caer
pisaba terrenos peligrosos
quisieron enseñarme la seguridad
y preferí el peligro
quisieron uniformarme
y preferí la diferencia
quisieron enseñarme que la vida es dulce
dulce como la miel
dulce como la voz de la persona amada
dulce como el viento silbando en mis oídos
dulce como el agua corriendo vertiente abajo
que la dulzura era nuestro destino
y sin embargo preferí la sal
la sal que curtía el rostro
la sal que poblaba el rostro de mi amada
la sal que ardía en mis heridas
la sal del sudor que caía de mi cuerpo
la sal que recorría el desierto
mezclándose con el polvo de los muertos
nací viejo
preferí ver la realidad
a que me contaran cuentos de hadas
hoy
viejo
espero la muerte
intentando ser el niño que no fui
caminos circulares
mis pies dejaron de pisar la tierra
esa tierra que no era mía
mis pulmones de respirar
el aire de la cordillera
ese muro que me separaba
de los vientos de mi continente
en el tiempo se perdía mi sonrisa de niño
y la pelota de trapo
con la que jugaba en el barro
ese barro que no era mío
atrás quedaba
el calor del cuerpo de mi amada
atrás quedaban los golpes y las caricias
me tomaron de la mano
y me indicaron el camino
atrás quedaba mi tierra
delante mi destino
mi destino y el miedo paseando en mis ojos
miedo a la oscuridad
miedo a la luz
el hambre paseando en mi estómago
y la soledad paseando en mis sueños
la soledad acompañándome en este eterno deambular
mientras atrás quedaba mi tierra
mis temores de la infancia
una mirada triste
una caricia desvaneciéndose
en este caminar sin regreso
en busca de mi historia
yo
hombre de américa
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El escribir es una decision irrevocable que te hace compañero del amigo poeta que plasma su pensar en un papel.