202. Año 11 | 2.ª Ed. Quincenal Sept. 2026 | SONIA COTES – Arde en mí la llama

SONIA COTES es escritora y poeta colombiana, nacida en Riohacha, La Guajira. Publicó su primer libro de poesía, Poemas de una pasión, en 2024. Es autora de Ausencia y suspiros y ha participado en diversas antologías y publicaciones literarias de Colombia, Argentina y Chile. Su escritura explora las emociones, el amor, la identidad y las contradicciones del mundo interior. Instagram: relatosdepoemas21

 

 

 

 

ARDE EN MÍ

 

Arde en mí la llama

oscura

de un destino sin brújula ni puerto,

como un camino abandonado por el alba,

cubierto de niebla y afán.

No hay sendero bajo
mis pies,

sólo la tierra agrietada de los inviernos,

donde el corazón aprende demasiado pronto

la lengua secreta de la ausencia.

Mi alma se enreda en

sí misma,

ensortijada como mi cabello al viento,

rebelde como los páramos lejanos

que resisten la furia de las tormentas.

Mis labios guardan una

primavera detenida,

en tiempos de promesas incumplidas,

donde aún duermen los besos que no fueron

y las palabras que jamás encuentran un sostén.

Cuántas noches

atravieso sin sueños,

acompañada apenas por el eco de mi pulso veloz,

mientras el mundo duerme indiferente

a la batalla que arde en mi pecho.

Entonces llega el

fantasma,

no el de los muertos, sino el de los recuerdos perdidos;

esa presencia colosal

que se sienta junto a mi soledad expuesta.

Y tiemblo en la cumbre

de mis huesos,

como una rama desnuda bajo la escarcha,

infinita en mi tristeza,

morena bajo la luna,

helada por dentro.

Incrédula ante el

hecho de permanecer viva,

pequeña y obstinada,

como una lámpara encendida

en la ventana de una casa sin dueño.

Isla dentro de mí

misma,

escondo el alma

bajo las cortinas de la insensible noche,

más fuerte que la ausencia,

más fiel que cualquier promesa.

Así continúo

avanzando,

entre las piedras y los inviernos intransitados,

llevando mi fuego como quien protege

el último latido de una estrella.

Ocultando el rostro a

la oscuridad,

descubro lo que habita en mi destino,

desvelando la luz esquiva que espera

el instante preciso para revelarse.

Por eso aún ardo.

Porque hay llamas que

nacen para resistir al tiempo.

Porque hay nombres que el mundo desconoce,

pero que el corazón aprende a pronunciarlo lentamente y en ayuno.

 

 

 

SIN MOLDE

 

Amo el amor sin

etiquetas ni moldes, con matices libres y alma encendida.

Amo el amor cuando es sordo y ciego,

cuando no tiene morada, pantalones ni corsé.

Cuando no se besa una boca,

sino que se toca el alma.

Amo el amor sin engaño, el amor verdadero,

y aunque desfile del brazo de un caballero,

abrazo lo divergente, de la gente valiente

que ama sin mapa,

sin deber ser para sentir,

sin pedir permiso para existir.

Porque si Amanda no amó a Vicente,

pero el corazón tiembla

cuando en minifalda ve pasar a Celeste,

yo también voy en contra de la corriente.

Voy en contra de lo
entero,

de lo empollado,

de lo aprendido.

Y si Cándido soltó las plumas

al ver por primera vez a Camilo,

brindo por los raros e incomprendidos.

Soy amante de los que
no fueron elegidos,

de los que aman sin ruidos,

sin molde,

sin sentido.

 

 

 

SOY SELVA

 

Soy una selva

inhóspita que desconozco.

Lloro ríos gruesos con pirañas que devoran mis sentimientos,

arrastrando el decaimiento de los rostros que olvidé, y no quiero recordar.

Soy un truco con marañas; no sé quién soy hoy o quién seré mañana.

Voy tejiendo mi destino cual araña, colgando gotas de fe en las cumbres de las montañas.

Soy una selva indómita, sin reglas, sin ataduras.

De puertas abiertas
voy esquivando la trampa entre el azar y la cordura.

Soy un laberinto enterrado de raíces, con huecos y sin salidas.

Una selva verde escondida en un lienzo en blanco sin medida y sin color.

Una selva inhóspita que de noche tiene luto, por culpa de un mundo puto que no quiere despertar.

Soy un árbol que no carga el peso de sus frutos,

que anda liviano y camina erguido en medio del bosque,

entre árboles torcidos, que yacen doblados,

cual mal herido o como quien tiene un dolor.

Soy una selva de ilusiones que alberga nidos vacíos

de secretos robados por el viento, que es discreto

y quiere los tormentos que la lluvia regará.

 

 

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