SONIA COTES es escritora y poeta colombiana, nacida en Riohacha, La Guajira. Publicó su primer libro de poesía, Poemas de una pasión, en 2024. Es autora de Ausencia y suspiros y ha participado en diversas antologías y publicaciones literarias de Colombia, Argentina y Chile. Su escritura explora las emociones, el amor, la identidad y las contradicciones del mundo interior. Instagram: relatosdepoemas21
ARDE EN MÍ
Arde en mí la llama
oscura
de un destino sin brújula ni puerto,
como un camino abandonado por el alba,
cubierto de niebla y afán.
No hay sendero bajo
mis pies,
sólo la tierra agrietada de los inviernos,
donde el corazón aprende demasiado pronto
la lengua secreta de la ausencia.
Mi alma se enreda en
sí misma,
ensortijada como mi cabello al viento,
rebelde como los páramos lejanos
que resisten la furia de las tormentas.
Mis labios guardan una
primavera detenida,
en tiempos de promesas incumplidas,
donde aún duermen los besos que no fueron
y las palabras que jamás encuentran un sostén.
Cuántas noches
atravieso sin sueños,
acompañada apenas por el eco de mi pulso veloz,
mientras el mundo duerme indiferente
a la batalla que arde en mi pecho.
Entonces llega el
fantasma,
no el de los muertos, sino el de los recuerdos perdidos;
esa presencia colosal
que se sienta junto a mi soledad expuesta.
Y tiemblo en la cumbre
de mis huesos,
como una rama desnuda bajo la escarcha,
infinita en mi tristeza,
morena bajo la luna,
helada por dentro.
Incrédula ante el
hecho de permanecer viva,
pequeña y obstinada,
como una lámpara encendida
en la ventana de una casa sin dueño.
Isla dentro de mí
misma,
escondo el alma
bajo las cortinas de la insensible noche,
más fuerte que la ausencia,
más fiel que cualquier promesa.
Así continúo
avanzando,
entre las piedras y los inviernos intransitados,
llevando mi fuego como quien protege
el último latido de una estrella.
Ocultando el rostro a
la oscuridad,
descubro lo que habita en mi destino,
desvelando la luz esquiva que espera
el instante preciso para revelarse.
Por eso aún ardo.
Porque hay llamas que
nacen para resistir al tiempo.
Porque hay nombres que el mundo desconoce,
pero que el corazón aprende a pronunciarlo lentamente y en ayuno.
SIN MOLDE
Amo el amor sin
etiquetas ni moldes, con matices libres y alma encendida.
Amo el amor cuando es sordo y ciego,
cuando no tiene morada, pantalones ni corsé.
Cuando no se besa una boca,
sino que se toca el alma.
Amo el amor sin engaño, el amor verdadero,
y aunque desfile del brazo de un caballero,
abrazo lo divergente, de la gente valiente
que ama sin mapa,
sin deber ser para sentir,
sin pedir permiso para existir.
Porque si Amanda no amó a Vicente,
pero el corazón tiembla
cuando en minifalda ve pasar a Celeste,
yo también voy en contra de la corriente.
Voy en contra de lo
entero,
de lo empollado,
de lo aprendido.
Y si Cándido soltó las plumas
al ver por primera vez a Camilo,
brindo por los raros e incomprendidos.
Soy amante de los que
no fueron elegidos,
de los que aman sin ruidos,
sin molde,
sin sentido.
SOY SELVA
Soy una selva
inhóspita que desconozco.
Lloro ríos gruesos con pirañas que devoran mis sentimientos,
arrastrando el decaimiento de los rostros que olvidé, y no quiero recordar.
Soy un truco con marañas; no sé quién soy hoy o quién seré mañana.
Voy tejiendo mi destino cual araña, colgando gotas de fe en las cumbres de las montañas.
Soy una selva indómita, sin reglas, sin ataduras.
De puertas abiertas
voy esquivando la trampa entre el azar y la cordura.
Soy un laberinto enterrado de raíces, con huecos y sin salidas.
Una selva verde escondida en un lienzo en blanco sin medida y sin color.
Una selva inhóspita que de noche tiene luto, por culpa de un mundo puto que no quiere despertar.
Soy un árbol que no carga el peso de sus frutos,
que anda liviano y camina erguido en medio del bosque,
entre árboles torcidos, que yacen doblados,
cual mal herido o como quien tiene un dolor.
Soy una selva de ilusiones que alberga nidos vacíos
de secretos robados por el viento, que es discreto
y quiere los tormentos que la lluvia regará.