21. Año 11 | 2.ª Ed. Quincenal Ene. 2026 | ERIKA MENDOZA HUAMANÍ – Clemencia

La escritora y poeta Erika Mendoza Huamaní nació en Arequipa – Perú. Estudió Lengua, Literatura, Filosofía y Psicología en la Facultad de Ciencias de la Educación de la UNSA, Licenciada en Educación  y concluyó su  Maestría en Gestión y Administración Educativa en la UNSA. Por el momento continúa como un sujeto divagante de ilusiones de locuras e idealismo. “Sumergido en el averno, el pensativo objeta al tiempo; mis pequeñas aves moran en júbilos lacónicos, conllevando inocencias puras y soñadoras, pero al rebelarse son desterrados y apresados”

 

 

 

 

 

CLEMENCIA

 

La pureza es observada

en tal gentil criatura…

La naturaleza es avivada

y los seres la custodian

con cantos alegóricos…

Los cielos resplandecen

ante su mirada…

Aquejada aquella lluvia,

en tal reluciente existencia…

Frente a su ausencia

El cielo llora por almas desterradas

Su mirada curiosa

con ideales incesantes,

la locura la rodea

en tal gentil criatura…

Sus ideas estrafalarias

salen de tal cordura…

Frente a ella…

La primavera resuena de algarabía…

El verano la sumerge en tal primorosa aventura…

El otoño la deshoja…

El invierno, frente a la muerte aquejada, la espera…

Su vitalidad se solidifica…

Sus ideales se confinan…

Su voz enmudece…

Su mirada careciente de esplendor

se pierda en tal nebulosa…

Frente a un tumulto

De ingenua ilustración.

Frente a un tumulto

De carente libertad.

La pequeña criatura

pidiendo clemencia

observa…

Embusteros predicando la verdad,

dictaduras disfrazadas de libertad…

Ante tal aflicción

la criatura observa…

Desvaneciente ante el suplicio pierde toda esperanza

muriendo en desolación.

 

 

ESPERANZA

 

Horizontes nublados ante la dudosa perspectiva,

el cielo llora por almas perdidas,

el tumulto sonríe

ante el consumismo.

El pequeño con una mirada taciturna…

Observa

y comprende…

Que la esencia es olvidada,

el descanso de plenas almas,

la llegada de inocentes,

adinerados con miradas despectivas,

desprotegidos con miradas de clemencia…

Ante los bosques del ocaso,

sumergido en el abismo…

En búsqueda de un significado…

Pues en plena soledad,

el pequeño niño angelical es olvidado…

Divaga y contempla…

A pequeñas aves,

con júbilos constantes e ideales incesantes…

Pues…

Solo en los sueños podemos ser libres,

extraer el tuétano de la vida,

no debemos resignarnos.

Todo el mundo murmura la verdad,

solo unos se cubren la cara

aunque lloren y escriban la verdad…

A la espera de su llegada.

Pues, el nacimiento

hace alegado,

a la armonía, la paz,

y la unión

De seres apreciados…

Aquellos puros y afligidos de corazón.

Pues la nochebuena aún espera,

la unión de las personas,

la esperanza ante la inquietud,

la paz ante la guerra…

Pues la nochebuena aún espera…

La llegada del aquel niño

quién salvará a la humanidad.

 

 

SER

 

El lacónico día

fuera el inicio de la tempestad,

el sujeto se sumerge en la brevedad,

las palabras escritas están,

las miradas turbantes serán…

Si el día florece,

la noche dormida está,

solo una vidente será testigo

de tu crueldad…

Esplendorosa y genuina… Fría y lacónica…

Se muestra la luna…

Ante una desventura.

de la brevedad…

 

II

 

Ante tal genuina belleza

El campo revolotea

Entre pequeñas semillas

Que se esparcen al compás del viento

Ante un soplo alarido, volarán… Ante un deseo anhelado, partirán

Sumergido en sus pensamientos divaga

 

III

 

Ante tal flamante camino La pequeña avecilla curiosa

Observa la juventud eterna en sueños

Caminos complejos,

Ideales frustrados,

Sueños corrompidos,

Corazones en suspiros…

Otros reviven ante la perdida

Otros mueren con el alma perdida

Y el tiempo es pausado ante la rutina

Y el tiempo es breve ante la experiencia vivida…

La pequeña ave observa

caídas constantes en criaturas inocentes anhelando un sueño real…

Con optimismo reciben la vida…

Con miradas de fidelidad…

La pequeña ave canta

ante un amanecer…

Lleno de clamor,

revive a los vivos,

levanta a los muertos

en memorias de una historia por contar

Y aquellas finalizadas al azar…

La pequeña ave canta

al inicio de su vuelo,

con un fuerte alarido,

emprende su camino,

ante un horizonte de clamor desconocido.

La pequeña avecilla reposa

en una de las ramas

De un árbol ancestro

Escuchando en murmullos la voz del viento…

Susurran las hojas,

Susurran las montañas,

Susurran los sueños de los perdidos en vida,

Susurran los lamentos de los muertos en vida,

Aquella mañana ante un sonar tocar una pequeña niña observa…a la pequeña avecilla en su último cantar…

La estación culminó llevando consigo

Una vida al cual admirar.

 

 

 

 

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