FELIPE ORTEGA LLANOS nace el 20 de abril de 1960, en Santiago de Chile. En 1989 egresa con el título de profesor de Castellano en la UMCE. Es miembro del Centro Cultural Fernando González-Urizar, dependiente de la Sociedad de Escritores de Chile, sede Concepción. Tiene a su haber dos libros de poemas “El segundo círculo” y “Citario” y una colección de cuentos titulado “Nina o el Arte de la Garabatomanía”.
De profundis
“…arder como la vela y consumirse…”.
Rima LXI, Lope de Vega
Quizás te suene a locura y no te culpo,
pero quiero morir desintegrado en tu cuerpo
de abrojo primitivo, fresco y ardiente
y descansar en tu humedal de juncos.
Quiero exhalar mi último suspiro
enarbolando mi bandera en tu sagrario
y respirando el vaho caliente
que brota de tu valle palpitante y espeso.
Y desde allí, explorar una y mil veces cada recodo tuyo
desde de la orgullosa y amplia frente hasta el ombligo,
desde tus muslos de alabastro a los tobillos.
A cambio, te ofrendaré todo aquello que conservo
que, por fatalidad, apenas es algo y por ventura, demasiado:
todos mis libros, mis versos sibilinos y mis cartas más oscuras,
la música que escribí para ti en mi viejo piano,
mi jardín de geranios y rosales y el bosquecillo de aromos,
mis caricias interruptas, mis recuerdos;
te entregaré las horas que la parca me entregó como dispensa
para amarte a cambio de tu vida.
Pulsión natural
Te amo con los ojos, no te lo niego,
así, tal como eres, oronda y apretada por todos los extremos.
Te amo con la nariz,
impregnada a perfume o sudorosa como una yegua corrida, me da lo mismo.
Te amo con la lengua,
el sabor salado de las lágrimas o el agridulce humor de tus honduras.
Te amo con los oídos,
cuando ríes, cuando susurras, cuando desafinas al cantar o lanzas palabrotas.
Te amo con las manos,
cuando deslizo mis yemas sobre el arco de tu nariz respingada, tus senos, la línea de espalda,
hasta la planta de tus pies.
Te amo con mi cuerpo,
aunque el cerebro me grite lo contrario, no me importa,
aunque me tachen de animal cebado, me da lo mismo,
aunque las mujeres me critiquen por verte como objeto, no me interesa.
Mi amor se manda solo y lo defiendo.
Como te defiendo de quienes me reprochan burlonamente por mi ceguera,
como si yo no tuviera ojos, nariz, oídos, lengua ni tacto
que avalen lo que estúpidamente llaman locura.
Porque te amo con todos mis sentidos,
aunque todo el mundo afirme lo contrario
gritándome que miento.
Memoria
No soy más que memoria, amor.
Nada resta, salvo reminiscencias emborronadas
de algo que pasó como un silbido.
Hoy me he convertido en un ropero viejo,
atiborrado de pantalones gastados,
camisas percudidas, corbatas arrugadas y
pañuelos bordados pasados a naftalina,
que hoy ni un menesteroso aceptaría
como presente sin sentirse ofendido.
Un montón de fotos descoloridas guardadas sin orden ni concierto
en algún álbum perdido quien sabe dónde
y que a nadie le interesa en descubrir.
Una novela escrita con un cálamo roto
por la mano de un escribidor borracho.
Una colección de discos añejos que hoy casi nadie escucha,
Gardel, Mores, un aria de Bach, algún cuarteto de cuerdas de Schubert…
Me he convertido en una biblioteca antigua
a medio consumir por el moho y los ratones.
No soy más que eso.
Es todo lo que encontrarás en este baúl desvencijado.