MARCIA ARÉVALO VALENZUELA (1978) es una profesora, terapeuta y escritora chilena. Ha sido publicada en antologías de diversas editoriales emergentes latinoamericanas. Su poesía, sin estilo fijo, fluye como su alma: libre, feroz y auténtica. A través de una voz íntima y profunda en sus relatos y versos, disipa la niebla de corazones dormidos, despertando a quienes han olvidado que están vivos.
Arrullos
Una y otra vez,
quisiera desarraigar los demonios que te merodean,
extirpar los espectros que te susurran,
que te fragmentan.
Una y otra vez,
desanclar de tu alma el desasosiego,
ese desasosiego que te doblega,
te drena,
te corrompe.
Una y otra vez,
arrullarte,
mecerte,
y con mi canción de cuna
cercenar los demonios,
la melancolía anquilosada,
las voces encadenadas;
esas que te susurran,
que te acechan
y que aniquilan tus recuerdos.
Una y otra vez,
sostenerte,
cobijarte,
para coser con mi devoción
tus alas quebradas por el desdén,
por el desamor.
Milagro
Me negarás tres veces
antes del primer canto del amanecer.
Y negarás que me amaste.
Y negarás que fui tormento.
Y negarás que fui carcelaria.
Me negarás tres veces
y cuando la negación se vuelva esquirla,
cortaré mi melena a girones
para que salgan de mi cabeza
las serpientes,
las arañas.
Comerás de mi plato
y besarás mi mejilla.
Entonces me habrás negado tres veces
y yo te transformaré en piedra,
multiplicaré tus alaridos
y convertiré tu sangre
en agua moribunda,
putrefacta.
Letanía para la resistencia
Resiste porque de eso estás hecha:
de acero,
de huesos perennes,
de ternura indeleble,
de fuego.
Resiste,
porque tus entrañas están sobrescritas sobre una memoria,
sobre esa memoria que te cobija,
te circunda,
te abraza,
sobre el amor,
sobre el amor / del amor
del amor / del amor primero,
amor primigenio,
amor iniciático.
Persiste.
Resiste.
Respira y vuelve a resistir.
Porque eres savia.
Porque eres sangre.
Porque eres el bramido.
Porque eres hembra.
Porque eres la loba.
La loba que tiene a su manada
y que siempre se tiene a sí misma.