MARIANELA SOTO MONCADA, poeta chilena autodidacta, nacida en Gorbea, Región de La Araucanía. Educadora Diferencial de genuino compromiso con la cultura y el arte, es recepcionista del Museo de la Solidaridad Salvador Allende en la ciudad de Santiago. Su poesía, de lírica íntima y lenguaje evocador, debuta en el poemario independiente Guijarros & Perlas y destaca en varias antologías y revistas de distribución internacional, consolidándola como una voz latinoamericana emergente.
KILÓMETROS DE SILENCIO
Oscuras interrogantes
En un enjambre desquiciado
Se me aglutinan en el pelo
Y el miedo rodea mi cuello
En circulares homicidas
Tu dormida reciedumbre embiste
Derogando promesas y alegrías
Funestas lágrimas turban mi memoria
Y kilómetros de silencio socavan
En mi pecho esta herida encarnizada
Pavoroso temblor por dentro me acribilla
Y sólo quiero huir de mí
Para encontrarme contigo
Toma mi mano de una vez y para siempre
Y no desoigas el grito que te nombra
Sabrás que junto al mar mi corazón palpita
Remitiendo en tu pecho el dulce corazón que amo
Late y persevera -reclama su vuelo inmanente-
En tu ausencia no me quedan crepúsculos:
Sin ti los arreboles se apagan de súbito en el cielo
TRÍPTICO/TRES POEMAS PARA OLVIDAR
UNO
Por mi parte todo, amor,
Fue dicho y sin embargo
Insiste tu sonrisa
Más allá de todas las cosas
Frescor de pétalos matutinos
Constelaciones adormecidas en el cielo
La virtuosa fruta
Ambrosía de fuego y de silencio
El rubor de la tarde
El horizonte que en arreboles se derrama
Las sombras que no pueden
Contra el azul de la noche
En mis yemas la curvatura
Tibia y blanda de tus labios
La humedad de tu boca
En mi círculo de sueños
DOS
Amor te di –amor– a manos llenas
Y en tu nido de sombras
Pinté de celeste calma los oscuros días
Una tentativa de besos
A hurtadillas urdieron mis labios
Para anidar en tu boca su tránsito errante
Pero fue drástico el tiempo:
La primigenia pulsión desafiando relojes
Y en el calendario, los días, acatando designios
Tardes de mentiras blanquecinas
Tergiversadas siluetas echando al fuego sus raíces
Bocanadas de humo elevando al cielo sus lamentos
Enlutada humedad se precipita y no perdona
Tu silencio se estrella, inclemente y rotundo
Escarba en mi pecho tu punzante recuerdo
Carcomiendo -a solas- mi corazón trémulo y desnudo
Mientras el viento sopla de golpe
Y a mis pies se arremolinan plumas de aves muertas
TRES
Te nombro, amor, y huyo
Huyo de tu nombre
Repitiéndose en el aire
Del triste amor que
Grieta-abismo-vendaval
Vino a desordenar
Mis paredes cenicientas
Maldigo este dolor
Y el sueño que no llega
En la noche de fantasmas invadida
El relámpago que se reparte
En siete espadas sanguinarias
Y las sílabas que todavía
Se me enredan en los labios
Murmuraciones a la deriva
Mi latido iracundo y vertebral:
El territorio hirsuto reclamando la flor
Cierro los ojos frente al mudo espejo
Indolente sombra se me instala
Y en el revés de los párpados
El sello escalofriante de tu adiós
CASTILLO DE ARENA
Tarde entendí que quererte era
Infértil menoscabada primavera
Infame malabarista de mis sueños
Aventaste al viento mi amor y mi esperanza
De rabia me niego a morir en tu memoria
Y en venganza no te mato todavía
Que mariposa eterna sean mis versos
En la maquillada nimiedad de tus palabras
Reiterando su eco la desbordante locura
Insistiendo en la penumbra su relumbre silvestre
Para que donde quiera que vayas desbaraten
Como una ola, frente a otras, tu castillo de arena
Que mariposa eterna sean mis versos
En la indolente luz de tus pupilas
Para que en el minuto menos pensado se planten
Como insurgentes fantasmas junto a tu ventana
Y acribillen sin piedad tu sueño
En la noche más áspera y urgente
Excelente , muy potente.
Saludos desde la comuna de freire IX región.