MARIA ANDREA GONZALEZ MORENO, nació en Bucaramanga, Colombia en 1989. Publicó su primer poemario, Filial, a comienzos del 2026. En estos momentos se encuentra trabajando en su segundo poemario, el cual explora temas relacionados con el posparto y la matrescencia.
hay brujas en la Mesa de los Santos
me dice mi abuelo mientras
comemos tomate con sal
¿ha visto los chulos, mija?
son negros
comen carroña
en la oscuridad no se ven
de día están indefensos
pero de noche se convierten en brujas
a Fidel le cogió la noche saliendo de los castaños
se cargó un machete por si las moscas
iba caminando
los cafetales se estremecieron
un silbido le congeló los huesos
se acurrucó
calladito,
con los ojos cerrados
el hizo bien, mija
a las brujas no se les puede contestar
si usted va caminando de noche
y le silban
no conteste
me veo en el monte
el olor a tierra me atemoriza
veo un manto negro
una manzana roja brilla
dos ojos grandes
una nariz aguileña
abue
y la voz apenas me sale:
es que yo no sé silbar
me mira
sus ojos se achican
su torso se adelanta
encorvado como una c
contra sus dientes se estrella un
ji ji ji
recupera el aire
amasa mi mejilla entre sus dedos
me dice:
mija, mejor ni aprenda.
1997
el año del abrazo del pato
del pensamiento mágico
de la culpa sofocante
del dolor inmenso
entré a 2do de primaria
y Lady Di murió en agosto.
me encandilé con los flashes de los paparazis:
vi en la televisión su Mercedes
comprimido contra las paredes del Puente del Alma
ya entendía
qué significaba cerrar los ojos
y dormir para siempre.
mi primo Juan Felipe
era mono
pecoso y ocurrente
valiente como los chihuahuas
defendía a mi hermano de los matones
se desvaneció un martes de junio
mientras metía un gol
escondida debajo del escritorio de mamá
pregunto:
¿Juanfe abrirá los ojos?
no lo sé
responde mamá
al otro día la alarma no sonó
camino sigilosa por el pasillo
que lleva al cuarto de mis papás
mis hermanas me esperan abrazadas a las almohadas
observo esta escena
montada sobre un tapete volador
mamá abre su boca
de ella salen sonidos extraños
que me esfuerzo por entender:
Juanfe no aguantó.
el año acaba el 31 de diciembre
mi abuela enjuaga su dolor
con champagne helada
suena la ventanita
mientras
cierro los ojos y rezo rosarios:
yo sólo quiero volver a despertarme.
llegué de tercera y mujer
quise ser buena y perfecta
aprendí a vivir
con la necesidad imperiosa
de agradar
me eché a los hombros un costal de culpa
más pesado que una estrella de neutrón
el universo cabía en mis manos
pero yo permití que el espejo me tragara y
escupiera mis pedazos
por ahí, donde nadie los podía ver
mi cuerpo se convirtió en vitrina y maniquí
en un dry wall ingenuo y sumiso
viví segmentada
amasando fastidio por mis mejillas y caderas
juez y parte de mis carencias
colonizada por una ausencia
que sentía en las tripas
y que el espejo aplaudió una y otra vez
hoy la herida aún sangra
a pesar de que mi rastrillo es fuerte
y mis palabras afiladas
la luz de gas es una
hormiga malcriada
que miro desde la ventana
el espejo no se quiebra:
se aplasta