ALEXANDER VERANO escribe para no olvidar quién es. En cada poema habla del amor: el amor propio, el amor de pareja, el amor incondicional hacia su hija, y también del pulso íntimo de sus días, donde a veces sus propios pensamientos son los villanos. En la poesía encontró refugio, espejo y salvación. Escribe no para explicar lo que siente, sino para darle forma, respirar en medio del caos y seguir adelante, verso a verso.
AMOR O FUEGO
Eterna ambrosia
Carne de fuego
Quemas en mi alma
Y ladras en mi cuerpo
Ilusión de salvavidas
Fruto del oasis
Pareces la cura
Para un eterno veneno
Consumes el tiempo
Consumes el alma
Atacas el alba
De las flores de mi pensamiento
Cuando te marcharas
Cuando te extinguirás
Para aprender a amar
Amar bonito y de verdad
Tengo una sed de tus labios
Un hambre de tus pechos
Un temblor con tu cuerpo
Que agota mi pensamiento
Pero la carne se quemó,
el vino se secó
y la flor se marchó,
buscando un nuevo jardín.
Por días, una tormenta me atrapó,
me embistió con recuerdos,
me quemó con sus besos,
hasta arrastrarme a una isla vacía,
vacía y sin remordimientos.
Le canté a la arena,
silbé junto a la brisa del mar,
escupí cada gota de sal
para caer rendido ante el volcán.
La arena me devoró,
el agua me secó…
y entonces,
la primera flor brotó.
Flor de tallo grueso,
robusto, corpulento,
con savia nueva en las venas
Y lleno de brillo en su mirar.
EL VALOR DE LA NADA
Una flor que nació en el edén
Una flor que crece día a día
Una flor que da frutos
Pero nada es suficiente.
Una piedra en el zapato de su corazón
Sonriente e inconforme al mismo tiempo
Viviendo una doble vida
A dónde irá a parar.
Dulce y amarga en su centro
Porque el destino ha hablado
Recorriste un camino
Para ver salir el sol.
Tierra de asfalto de infinita sabiduría
Suave néctar de los dioses está en tu cueva
Profundo y sincero es tu corazón
Escúchalo y síguelo para encontrar tu camino.
Y aunque el viento sople fuerte,
no hay raíz que no resista la tormenta.
Tus hojas se han caído mil veces,
pero siempre brotas con más fuerza.
Nada es todo cuando entiendes tu esencia,
cuando descubres que brillas sin permiso,
que eres flor, piedra y sol en un mismo suspiro,
y que tu alma no necesita adornos.
El valor de nada es el inicio del todo,
un viaje hacia dentro, un salto sin miedo.
Y cuando creas que no puedes más,
recuerda: el sol siempre vuelve a brillar…
y tú también.
¿NOS VOLVEREMOS A VER?
Hace un tiempo atrás te vi
Te vi envuelta en tu piel de rubí
Tu mirada inquieta paralizo mi cuerpo
Llena de un duro pasado
Pero con un brillo emerge como el sol
Hace 10 años imprimiste tu figura en mi mente
En una clase de inglés hasta el día presente
No fue tu cuerpo, no fueron tus caderas,
Fue el dulce néctar impregnado en tus labios
Eres la sonrisa jamás dibujada por Picasso
El molde secreto de Miguel Angelo
La musa perdida de Afrodita
Raptada del jardín de los sueños.
No sé si tuvimos una vida pasada
No sé si tengamos un futuro
Solo espero que el sol salga para volverte a ver desplegar tus labios
Mi adora, amada y apreciada
Rosa rubí.