91. Año 10: JULIRIS FERRAO COREANO | La mesa está servida

JULIRIS FERRAO COREANO, puertorriqueña, es actriz, poeta y tallerista. Estudiante de Trabajo Social, cultiva la palabra y el cambio desde el arte, la niñez y la comunidad. Su voz florece entre versos y justicia social, tejiendo un Puerto Rico más humano desde la educación, resistencia y la imaginación.

 

 

 

 

NUEVE AÑOS

 

 

Mi vientre de nueve años,

Despachó la ilusión del futuro

Dibujado en aquella mirada dulce

Cargó el peso de la cigüeña perdida en el horizonte

traspasando su corazón en instantes

 

Un vientre se hizo madre y tenía nueve años,

Quiénes la parieron,

dividieron su ex-amor en partes desiguales,

Firmaron el papel en el tribunal,

Y cada cual a su lugar

 

Mi vientre se hizo madre a las nueve años,

la mujer, la adolescente, la niña,

La niña que se sobreentiende madre

 

Cedieron sus responsabilidades,

sus cargas matrimoniales,

sus estorbos emocionales

 

Aún andando en esos males,

Aún siendo filtro de todo el sabotaje,

De aquellas partes desiguales,

Del abandono principal del heteropadre,

Aquel que se va como si nosotros no fuéramos “alguien”

 

Reservé mi mala estadía solo para aquellos días,

ante él fui,

La superheroína,

 

Me hice madre,

Fue mi pecho su chaleco antibalas,

mi bolsillo su alimento,

mi piel  su vestimenta,

Mi olor su perfume,

Mi llanto  su alegría,

Mis abrazos  su cuna,

mi voz su melodía,

 

Aunque a veces el ajoro de los días

Se atraviesa por nuestras agendas,

en algún momento nuestras existencias,

tomen otras vueltas,

 

Quiero que comprenda

qué en este corazón tiene una puerta,

Que en esta vida y todas ellas,

Firmo el acuerdo de ser su hermana,

le amo como a nada,

que me espere cada mañana

cuando el sol se asome por la ventana

 

 

LA MESA ESTÁ SERVIDA

 

La mesa está servida,

a la distancia de su cuerpo, yo,

entre los huesos

 

La cena está lista y sobre el plato

las vísceras de mi corazón carcomidos por la pena

la conozco muy bien y ella me conoce muy bien,

hace años que me visita

 

A la distancia, cuestiono cómo vivir,

cómo vivir-me en el presente,

¿Agradecer por los que no están?

Cuando hay personas que tuvieron que emigrar

a saborearse la vida en algún otro ventanal

 

Un poco al irse,

mi corazón está a la mitad,

a la mitad de las despedidas a media luz,

a la mitad de los “Hasta mañana” sin llegar,

a la mitad de los “Te amo” que faltaron por decir,

 

A la mitad, el cuerpo sigue andando,

pareciera como si nada estuviese pasando,

ahí van los recuerdos bailando,

en bucles las memorias

y yo, solo a la mitad

 

A la mitad del temor a la ausencia,

de agradecer  sin presencia,

a la mitad de la resistencia de esto y aquello

cuyo nombre no sé otorgar

 

La mesa se sirve entera y alguien faltará,

me persigue la nostalgia de lo que fuimos, lo que fui

y de lo que sueño por soñar

 

A la mitad

y eternamente a la mitad faltará alguien,

en la mesa,

en el sofá,

en el hogar

 

Cada año consigo carga la incertidumbre,

¿De quiénes estarán?

A la mitad, mi corazón no puede pretenderse genial,

estoy incompleta pues quienes me componen,

 

se han ido a la mitad,

a la mitad de los “hasta luego”

a la mitad del no retorno al cielo

 

 

ELLA

 

El tiempo pasa rápido,

Tan rápido pasa el tiempo

Que siento temor,

Temor a ser cristal fragmentado

 

Deseo huir,

Ir al acecho de aquello,

Aquello anhelado,

Aquello vivido,

Aquello soñado

 

Volver al pasado,

Recopilar mi ser roto,

Ser inocente,

Nuevamente en el presente

Desmembrar el futuro,

Ser caníbal del pasado

 

Comerme viva.

Correr,

Caminar,

Gatear,

Hacia ella.

 

Ella, la muñeca rizada

Color bosque en su mirada

Coqueta,

Risueña,

Atenta,

Feliz

 

Volver a ser vida,

A ser alma,

Que la vida pasa

Pasa la vida

La vida que soy

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