JULIRIS FERRAO COREANO, puertorriqueña, es actriz, poeta y tallerista. Estudiante de Trabajo Social, cultiva la palabra y el cambio desde el arte, la niñez y la comunidad. Su voz florece entre versos y justicia social, tejiendo un Puerto Rico más humano desde la educación, resistencia y la imaginación.
NUEVE AÑOS
Mi vientre de nueve años,
Despachó la ilusión del futuro
Dibujado en aquella mirada dulce
Cargó el peso de la cigüeña perdida en el horizonte
traspasando su corazón en instantes
Un vientre se hizo madre y tenía nueve años,
Quiénes la parieron,
dividieron su ex-amor en partes desiguales,
Firmaron el papel en el tribunal,
Y cada cual a su lugar
Mi vientre se hizo madre a las nueve años,
la mujer, la adolescente, la niña,
La niña que se sobreentiende madre
Cedieron sus responsabilidades,
sus cargas matrimoniales,
sus estorbos emocionales
Aún andando en esos males,
Aún siendo filtro de todo el sabotaje,
De aquellas partes desiguales,
Del abandono principal del heteropadre,
Aquel que se va como si nosotros no fuéramos “alguien”
Reservé mi mala estadía solo para aquellos días,
ante él fui,
La superheroína,
Me hice madre,
Fue mi pecho su chaleco antibalas,
mi bolsillo su alimento,
mi piel su vestimenta,
Mi olor su perfume,
Mi llanto su alegría,
Mis abrazos su cuna,
mi voz su melodía,
Aunque a veces el ajoro de los días
Se atraviesa por nuestras agendas,
en algún momento nuestras existencias,
tomen otras vueltas,
Quiero que comprenda
qué en este corazón tiene una puerta,
Que en esta vida y todas ellas,
Firmo el acuerdo de ser su hermana,
le amo como a nada,
que me espere cada mañana
cuando el sol se asome por la ventana
LA MESA ESTÁ SERVIDA
La mesa está servida,
a la distancia de su cuerpo, yo,
entre los huesos
La cena está lista y sobre el plato
las vísceras de mi corazón carcomidos por la pena
la conozco muy bien y ella me conoce muy bien,
hace años que me visita
A la distancia, cuestiono cómo vivir,
cómo vivir-me en el presente,
¿Agradecer por los que no están?
Cuando hay personas que tuvieron que emigrar
a saborearse la vida en algún otro ventanal
Un poco al irse,
mi corazón está a la mitad,
a la mitad de las despedidas a media luz,
a la mitad de los “Hasta mañana” sin llegar,
a la mitad de los “Te amo” que faltaron por decir,
A la mitad, el cuerpo sigue andando,
pareciera como si nada estuviese pasando,
ahí van los recuerdos bailando,
en bucles las memorias
y yo, solo a la mitad
A la mitad del temor a la ausencia,
de agradecer sin presencia,
a la mitad de la resistencia de esto y aquello
cuyo nombre no sé otorgar
La mesa se sirve entera y alguien faltará,
me persigue la nostalgia de lo que fuimos, lo que fui
y de lo que sueño por soñar
A la mitad
y eternamente a la mitad faltará alguien,
en la mesa,
en el sofá,
en el hogar
Cada año consigo carga la incertidumbre,
¿De quiénes estarán?
A la mitad, mi corazón no puede pretenderse genial,
estoy incompleta pues quienes me componen,
se han ido a la mitad,
a la mitad de los “hasta luego”
a la mitad del no retorno al cielo
ELLA
El tiempo pasa rápido,
Tan rápido pasa el tiempo
Que siento temor,
Temor a ser cristal fragmentado
Deseo huir,
Ir al acecho de aquello,
Aquello anhelado,
Aquello vivido,
Aquello soñado
Volver al pasado,
Recopilar mi ser roto,
Ser inocente,
Nuevamente en el presente
Desmembrar el futuro,
Ser caníbal del pasado
Comerme viva.
Correr,
Caminar,
Gatear,
Hacia ella.
Ella, la muñeca rizada
Color bosque en su mirada
Coqueta,
Risueña,
Atenta,
Feliz
Volver a ser vida,
A ser alma,
Que la vida pasa
Pasa la vida
La vida que soy